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~ Blog de la Asociación Wagneriana de la Sierra de Guadarrama. Inscrita en el registro de la Comunidad de Madrid con el nº 34.578

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Archivos de autor: wagnerianus

Comentarios sobre el Prólogo de la Tetralogía

11 jueves Jun 2015

Posted by wagnerianus in Análisis

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Tetralogía

Este artículo fue publicado parcialmente hace dos años, y fue completado en otoño de 2014, con motivo de nuestra actuación en La Coruña. Dado que el 22 de mayo celebramos el aniversario de Richard Wagner, y ante la ya cercana celebración de nuestro Festival Antibayreuth en el verano de 2015, nos ha parecido una buena idea destacar de nuevo este análisis del prólogo de la Tetralogía.

Aprovechamos para comunicar también que el próximo 29 de junio haremos el primer pase de «La Walkiria» en la casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, como preludio al Festival Antibayreuth, cuyas fechas anunciaremos oportunamente en las próximas semanas. Confiamos en poder hacer un nuevo artículo con los motivos de La Walkiria, como éste que pueden leer a continuación.

 

El Oro del Rin

Como todo buen aficionado a la música sabe, y no hace falta ser wagneriano, la historia de la composición de El Anillo del Nibelungo es, por utilizar un término musical algo rebuscado, cancrizante. En efecto, Wagner deseaba componer un drama sobre la muerte del héroe germánico por excelencia, Sigfrido, pero en seguida comprendió que una obra que abordara exclusivamente la historia del asesinato del héroe quedaba un tanto coja. Por ello, decidió que a la muerte de Sigfrido había de precederle un drama sobre su juventud. Y a ese drama, otro que hablara de los orígenes del héroe. Pero la historia seguía quedándose un tanto corta. Al fin y al cabo, en una serie de dramas en los que los hombres y los dioses se mezclaban se requería naturalmente de un punto de partida que explicara el marco a partir del cual se desarrollan los dramas que componen la Tetralogía. Y ese punto de partida nos sitúa en un ámbito puramente mitológico en el que no hay hombres sino dioses, ninfas, nibelungos y gigantes.

Así pues, Wagner concibió en último lugar la que a la postre se convirtió en la primera obra de la Tetralogía, no sólo por el orden que ocupa en ella, sino también porque fue la primera en ser terminada, concretamente en 1854.

La estructura de esta obra es muy interesante, pues, al concebirla como gran prólogo, Wagner no escribe un drama con obertura y tres actos, como acostumbraba, sino un gran fresco compuesto por cuatro escenas o cuadros. No hay separación entre las escenas, lo que añadía gran complejidad a la tarea de los escenógrafos, pues éstos tenían el tiempo muy ajustado para cambiar decorados.

Nota previa

Antes de abordar el análisis de cada escena, les señalamos que podrán escuchar todos los motivos si pinchan en los enlaces que a continuación incluiremos y que se encuentran en YouTube. Les redireccionará a dos vídeos que recogen, por un lado, la primera y segunda escenas, y por otro, la tercera y la cuarta. Son los siguiente: Antes de abordar el análisis de las escenas tercera y cuarta, les señalamos que los motivos que mencionamos podrán escucharlos en estos enlaces:

  • http://www.youtube.com/watch?v=1DnstP-aUtU (escenas primera y segunda, en adelante Vídeo 1).
  • http://www.youtube.com/watch?v=Tf1A2X8lI4E (escenas tercera y cuarta, en adelante Vídeo 2).

Declinamos toda responsabilidad en relación con los derechos sobre esa grabación, tan sólo nos limitamos a utilizar estos enlaces con fines ilustrativos y pedagógicos. Cada vez que vean ustedes un motivo ilustrado con partitura, nos remitiremos al minuto y segundo del vídeo correspondiente para poder escucharlo.

Cuatro elementos, cuatro escenas

El Oro del Rin comienza con un preludio formalmente incluido en la escena I. Se trata de un preludio muy diferente a cualquier otro de Richard Wagner. Todo el preludio está construido a partir de una única idea musical:

01 Naturmotiv

Puede escuchar usted este motivo justo al comienzo de la música en el Vídeo 1, concretamente en el minuto 3:02

Este motivo, Leitmotiv como se suele denominar, momento melódico o psicológico como diría Wagner, es el motivo de la naturaleza. No es casualidad que la tonalidad elegida por el autor sea Mi b M (Mi bemol, esa nota que emiten los barcos de forma poética y hermosa) una tonalidad utilizada a menudo para describir momentos primarios, originarios, que en este caso nos conduce a un universo intemporal, al nivel de las profundidades, más concretamente de las aguas profundas y frías del Rin.

Se trata también de una tonalidad en ocasiones relacionada con la representación de la Trinidad cristiana. Nada menos que Johann Sebastian Bach, en su Preludio y Fuga en Mi b M, BWV 552, Santa Ana, según autores y estudiosos entre los que podemos mencionar a Albert Schweitzer o a Peter Williams, utiliza la tonalidad de Mi b M para representar la Trinidad.

Wagner emplea una nota pedal perpetua (nunca deja de sonar durante el preludio) que sólo desaparece cuando la ninfa Woglinde comienza su canto, sosteniendo así la idea primaria, que muta no tanto por armonía como por ritmo y movimiento ascendente.

Decíamos que esa única idea musical ocupa todo el preludio, pero no es menos cierto que, manteniendo ese ambiente primario y tenebroso, Wagner va descomponiendo o transformando dicha idea, anunciando así una de las características de su forma de componer, dado que Wagner transforma a menudo los motivos, otorgándoles un carácter diferenciado, aun cuando estén constituidos por el mismo o muy similar material. Así, si la obra comienza de una forma estática, en aguas profundas y calmas, poco a poco vamos subiendo y vamos pasando de las tinieblas a la penumbra. No deja de ser un efecto cinematográfico, como si la cámara ascendiera desde las profundidades hacia la superficie.

02 Naturmotiv 2 fragmento

Poco a poco vamos distinguiendo, así, formas imprecisas, como cuando despertamos de un sueño profundo. Y al abandonar finalmente el estado de inconsciencia primario en el que comienza la obra, distinguimos unas formas femeninas: las hijas del Rin.

Las hijas del Rin son ninfas de movimiento sensual y ondulante y de belleza arrebatadora. Su canto es melodioso y atrae a aquellos que las oyen, pero éstos no resultan devorados como les sucedía a los desdichados que acababan en manos de las sirenas a las que Ulises quiso escuchar, ni sus barcos encallados como a la ondina, digámoslo así, vecina de las hijas del Rin, Lorelei, a la que por otra parte tanto debe Wagner a la hora de crear el acorde de Tristán (esa es otra historia, desde luego, pero para los escépticos, escuchen y se sorprenderán: http://www.youtube.com/watch?v=akxwYPcQwps).

Tres son las hijas del Rin, lo cual resulta significativo si tenemos en cuenta que la tonalidad de Mi b M tiene tres bemoles. Woglinde, Wellgunde y Flosshilde poseen un carácter juguetón y disfrutan seduciendo a los seres que se acercan a ellas, lo que alienta la idea de que se trata de espíritus prisioneros de su condición y desprovistos de la facultad del razonamiento. Por ello, aun cuando saben que guardan un tesoro incalculable y que puede otorgar un poder ilimitado a quien lo robe, son incapaces de sujetar su lengua, que les traiciona por su despreocupación y su alegría (¿frivolidad?) innatas.

Wagner refleja sus movimientos ágiles y ondulantes, así como su carácter alegre y juguetón en el motivo que les describe:

03 Rheintöchtermotiv

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 7:09 del Vídeo 1

La capacidad de Wagner para crear atmósferas y climas es extraordinaria. Hemos pasado de un ambiente umbroso y frío a la despreocupación y ligereza que caracteriza a las Hijas del Rin. Por ahora, todo transcurre en un elemento, el agua, al cual pertenecen las tres ninfas.

Súbitamente, aparece una criatura que pertenece a otro elemento y que va a provocar con un insólito gesto, que ahora comentaremos, la cadena de acontecimientos que finalmente conducirá a la caída de los dioses. Nos referimos a Alberich, el nibelungo.

Alberich es un nibelungo, una criatura fea y desagradable que pertenece a otro elemento, la tierra, y por decirlo de manera más precisa, al subsuelo. En efecto, los nibelungos viven bajo tierra, alejados de la luz. Alberich asume un papel opuesto al de Wotan, constituyéndose de hecho en su reverso psicológico. Wotan había sido antaño el cabecilla de una horda bárbara, renuncia a su poder sobre los elementos oscuros anclados en el fondo del suelo, y, de hecho, en el momento en que se sitúa la acción, Wotan ha perdido la sombra de la que Alberich ha nacido. Sombra deseosa de conquista, Alberich surge desde el abismo del Nibelheim, encontrando en primer lugar a las ninfas que custodian el oro del Rin. Deslumbrado por la belleza de las tres hijas del Rin, Alberich trata de conquistarlas, pero sus movimientos torpes, así como sus vulgares insinuaciones sólo provocan el desprecio y las burlas de Woglinde, Wellgunde y Flosshilde, quienes, una tras otra, humillan al nibelungo, causándole una enorme frustración e ira.

Cuando los primeros rayos del alba aparecen, el oro del Rin brilla resplandeciente en el peñasco donde es custodiado. Alberich, que ignora por completo todo lo relativo al oro, pregunta a las criaturas escurridizas que le han humillado qué es aquello. Su ignorancia acerca del oro azuza aún más las ganas de mofa de las ninfas, quienes, deslenguadas, revelan el secreto del oro del Rin a Alberich: quien consiga hacerse con el oro, podrá forjar con él un anillo que otorgará un poder ilimitado a su dueño, que podrá dominar el mundo. Es aquí cuando escuchamos el motivo que muchos autores consideran como el motivo del oro:

04 Rheingoldmotiv

Puede escuchar usted este motivo en el minuto 16:35 del Vídeo 1

Nosotros, sin embargo, consideramos que el verdadero motivo del Oro está en el clímax al que conduce el motivo que acabamos de señalar. De hecho, las propias hijas del Rin lo exclaman:

05 Rheintöchtersangmotiv

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 17:44 del Vídeo 1

Nótese el tema en la mano izquierda a partir del cuarto compás y en la derecha en los cc. 6 y 7.

Pero no cualquiera puede robar el oro. Sólo aquel que renuncie al amor podrá hacerlo, y las ninfas piensan que Alberich nunca lo hará, dado que les ha perseguido lleno de deseo. No cuentan con que el nibelungo, preso de la frustración y de la ira, y deseoso de conquista, está más que dispuesto a pagar el precio de renunciar al amor. Y así sucede, Alberich prefiere dominar el mundo antes que seguir persiguiendo ninfas, renuncia al amor y roba el oro, con el cual regresa al Nibelheim.

06 Motivo renuncia Oro del Rin

Puede escuchar usted el motivo de la renuncia al amor a partir del minuto 20:42 del Vídeo 1

Antes de continuar, me parece interesante comentar la idea del anillo como símbolo de poder. En las sagas islandesas en las cuales en parte Wagner tomó inspiración, la forma de expresión es a través de menciones enigmáticas, equivalencias que reciben el nombre de kenningar. Jorge Luis Borges nos ofrece un estupendo ejemplo en su libro Historia de la eternidad, concretamente en el capítulo que dedica precisamente a las kenningar. Así, sabemos que la pradera de la gaviota es el mar, el aniquilador de la prole de los gigantes es Thor, el rocío de la espada es la sangre, la luna de los piratas es el escudo, la perdición de los enanos es el sol… lo interesante es el nombre que recibe el rey: señor de anillos… ¿les suena? Símbolo por tanto de poder desde tiempos muy antiguos, el anillo se asocia al oro, que recibe también bastantes sobrenombres, como “resplandor de la mano” o “lecho de la serpiente”; pero mi favorito es “bronce de las discordias”. El oro y otros metales preciosos, por otra parte, también se asociaban al poder, pero éste los utiliza para aparecer ante los ojos de todos con una connotación de generosidad que realce su figura.

No es por tanto invención de Wagner, ni por cierto tampoco de Tolkien, el anillo como símbolo de poder, pero sin duda ellos son los que mejor lo han sabido contar y explotar.

El anillo, por cierto, tiene su propio motivo, que transformado será también el motivo del Walhalla. Sin embargo, si este último tiene un carácter solemne, imperial, el motivo del anillo es sombrío, siniestro, refleja inquietud, la intranquilidad que porta consigo:

07 Ringmotiv

Puede escuchar usted el motivo del anillo por primera vez a partir del minuto 22:44 del Vídeo 1

Así, Alberich roba el oro, pero, incapaz de sentimientos algo más nobles y de apreciar la belleza no ya de las formas femeninas, sino también de las cosas y de la luz, regresa a las tinieblas del Nibelheim, donde forjará no sólo el anillo, sino también esclavizará a los demás nibelungos. Es ahí donde termina la escena I del Oro del Rin, pero, como ya hemos comentado, la música nunca deja de sonar. Escuchamos un interludio que Wagner denomina Verwandlungsmusik o “música de transformación” que nos conduce hacia la segunda escena, que comentaremos en otro momento.

Antes de terminar, me gustaría destacar cómo en la ópera alemana el amor suele redimir, mientras que en la italiana suele matar. Es esa una diferencia fundamental que ayuda a explicar por qué el precio para robar el oro es la renuncia al amor. Es inconcebible, para un alemán romántico, que alguien se plantee siquiera renunciar al amor, es algo tan monstruoso que no cabe en cabeza humana ni de cualquier otra criatura. Por ello el poder de Alberich resulta contra natura, es artificioso a la par que absoluto. Algo, por cierto, parecido a lo que algunos Estados europeos de la época en que Wagner compuso la Tetralogía vivían. Pero ese es otro debate que dejamos para mejor ocasión.

Escena segunda

La segunda escena, tras la música de transformación y al despejarse el ambiente neblinoso, húmedo y nuboso que caracteriza el interludio musical, tiene lugar en un espacio abierto e ilimitado en la cima de una montaña. Ello nos sitúa en una atmósfera tan opuesta a la que hasta ahora hemos presenciado que nos hace pensar en otro elemento: el aire; no en vano Wotan, el primus inter pares de los dioses, es el demonio del viento, personificación del ímpetu, en aspiración permanente a elevarse, a alcanzar la sabiduría.

Como bien nos recuerda Lynn Snook, si coincidimos en que los dioses, los nibelungos, los gigantes y las ninfas personifican fuerzas de la naturaleza que han adquirido forma, entenderemos cómo dentro de su propio ámbito conviven y ejercen su poder de forma armoniosa. Pero sus vivencias les llevan a traspasar las fronteras de su esfera particular, para transformarse, para afirmarse o para adquirir un mayor poder. Se trata de un impulso de tal naturaleza que Wotan toma el primer puesto en el reino de la naturaleza. Se convierte en el dios de la sabiduría, pero también de la guerra y la muerte, y también, en menor medida, de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza. Encarna igualmente la envidia.

Así, Wotan encarna las fuerzas irracionales y espontáneas, fuerzas creativas y arrebatadas, pero al mismo tiempo muestra una vocación por la sabiduría que le lleva a renunciar a su poder sobre los elementos oscuros que antaño dominara, y de hecho ha perdido su sombra, de la que nace Alberich. Nos recuerda Snook que su único deseo es alcanzar una esencia puramente divina, por lo que se esfuerza en adquirir la sabiduría, la humildad y el espíritu de sacrificio, pero al ser igual a sus semejantes, es decir, a los otros dioses, al elevarse simplemente por su propio ímpetu, no puede realizar esa misión más que por medio de sus propias acciones.

Así, Wotan logra la sabiduría por el conocimiento, la poesía, la magia y la renuncia o sacrificio. En efecto, entrega nada menos que su ojo izquierdo, al que renuncia, para poder beber de la fuente de Mimir, manantial de la sabiduría que se oculta bajo las raíces del fresno gigante, eje del mundo, Yggdrasil. Mientras bebía, Wotan vio todo el sufrimiento y los problemas que los hombres y los dioses deberían soportar, pero también vislumbró por qué era necesario que esto sucediera. Además de beber de esa fuente, Wotan conserva la cabeza de Mimir, que bebía a diario del manantial, habiendo alcanzado por tanto el grado supremo y absoluto de la sabiduría, y que sin embargo resultó decapitado durante las luchas entre los dos grupos de los dioses, los Vanir (culpables de la decapitación de Mimir) y los Æsir. Wotan, por medio de la magia, logra hacer hablar a la cabeza, que es una fuente inagotable de conocimiento. En seguida comentaremos la habilidad de Wagner para reinterpretar esta parte de la mitología, sin que por ello la obra pierda interés. Al contrario, resulta favorecida al otorgar a uno de los personajes un simbolismo mucho mayor. Pero no nos adelantemos todavía.

Hemos comentado que Wotan logra acrecentar su sabiduría, entre otras cosas, por la poesía. En efecto, Wotan conoce el secreto de las runas, lengua de los poetas, cuyo arte aprendió colgándose de Yggdrasil, el fresno, atravesado por una lanza durante nueve días y nueve noches:

Sé que permanecí suspendido
 del árbol mecido por el viento durante nueve noches, noches eternas, herido por la lanza, sin atributo de Odín. Sagrado para mí, consagrado para mí, el árbol ilustre encubre a todos sobre las raíces cuyo origen nadie conoce.

Wotan conoce la poesía gracias a que bebió de la hidromiel de la poesía que su hermano, Suttung, había obtenido de los enanos. Al beberla, derramó un poco sobre la tierra, otorgando así a los seres humanos la facultad del canto.

Wotan gobierna sobre los dioses y las demás criaturas, y lo hace a través de pactos que inscribe en su lanza, la cual talló con madera del fresno Yggdrasil, que etimológicamente viene a significar “caballo de Odín”. En esa lanza talla la runa de la revelación, concluyendo así un pacto con las leyes de la naturaleza y convirtiendo a su lanza en garantía del orden universal.

Una vez concluidos los pactos con todos los poderes de la naturaleza, e incitado por su esposa, Fricka, nace en él la idea de construir un castillo para glorificar su poder y su condición divina, además de para protegerse de la “traición de la noche”. Allí Fricka aspira a que Wotan deje de buscar la felicidad en tierras lejanas y encuentre el equilibrio interior, uniéndose a ella solidariamente. Ese castillo, esa fortaleza, será el Walhalla, y los encargados de construirla serán los gigantes Fasolt y Fafner, con quienes Wotan (aconsejado por Loge, de quien más adelante hablaremos) sella un pacto en su lanza por el cual el precio a pagar por el Walhalla será nada menos que la diosa Freia, sin la cual los dioses dejan de ser inmortales.

Wotan, en cierto modo, se está retirando de la vida, llamémosla así, mundana, ha colmado sus ambiciones, prosigue con su camino en la sabiduría, y para no tener que vérselas con los acontecimientos que van teniendo lugar (por ejemplo, el robo del oro) decide dormir mientras los gigantes construyen el castillo, lo que no significa que no quiera intervenir más en el exterior. De ahí sus palabras a su esposa, Fricka: “Aunque quisieras, esposa, mantenerme dentro de la fortaleza, debes concederme, como dios, que, aun recluido, pueda ganarme el mundo exterior. Quien vive ama el cambio y la renovación”. Volvemos pues al comienzo de la escena segunda, cuando Wotan duerme, se disipan las nubes y se adivina el Walhalla ya construido. Es Fricka quien despierta a Wotan. Justo antes hemos escuchado el motivo del Walhalla, que ya hemos comentado que se trata del motivo del anillo transformado. Igualmente, Wagner lo trata de manera diferente:

08 Walhallmotiv

Puede escuchar usted el motivo del Walhalla a partir del minuto 27:25 del Vídeo 1

Fricka se muestra muy preocupada porque sabe que el pago por la construcción del Walhalla es su hermana y diosa Freia, quien por cierto cultiva las manzanas doradas que mantienen eternamente jóvenes a los dioses. Wotan trata de quitar hierro al asunto, e insiste en que Fricka no debe preocuparse, pues piensa que los gigantes no reclamarán el pago convenido o se conformarán con cualquier otra cosa. Pero Fricka insiste: “Hombres duros, ¿qué tenéis por sacro y valioso cuando codiciáis el poder?”. Justo al terminar esta frase escuchamos el motivo del anillo, asociándolo así al poder y a la codicia. Magnífica insinuación que capta el ambiente de inquietud que generará el anillo:

09 Ringmotiv sencillo

Por si no fuera suficiente con este clima de intranquilidad, Fricka insinúa que Wotan ha renunciado también al amor, cegado por la gloria del Walhalla. De hecho, más que insinuarlo, le acusa directamente: “¡Hombre miserable y sin amor! ¿Por el vano oropel del poder y del dominio te juegas, con blasfemo desdén, el amor y la valía de una mujer?” (véase el minuto 34:58 del Vídeo 1)

10 Entsagungsmotiv sencillo

A medida que la acción avanza, vemos cómo los distintos motivos, la renuncia, el oro, el anillo, el poder, el Walhalla, se van entremezclando, creando y describiendo situaciones psicológicamente complejas, como piezas de un reloj que van encajando unas con otras. Cada acontecimiento, pues, lleva irremediablemente al siguiente, lo que muestra la habilidad teatral y narrativa de Wagner, quien altera en ocasiones la propia historia mitológica para reforzar personajes, relaciones entre ellos o también para simplificar los mitos originales, lo que resulta sumamente eficaz en el desarrollo del argumento de la Tetralogía.

Wotan protesta ante la acusación de Fricka, y le hace ver cómo (es aquí cuando Wagner se aparta por completo del mito original) para desposar a Fricka tuvo que renunciar a su ojo izquierdo. Así, Wagner logra, de un solo golpe que le evita recordar al público por qué Wotan es tuerto, unir al personaje de Fricka, diosa del matrimonio, las cualidades de la sabiduría y el conocimiento, pues hemos de recordar que en la historia original Wotan renuncia a un ojo a cambio de poder beber del manantial de la sabiduría, que fluye por debajo del fresno Yggdrasil y cuyo pozo lo custodia Mimir. De este modo Wagner concede al personaje de Fricka un interés mucho mayor del que tendría de seguir el mito de manera literal.

Wotan, pues, protesta ante la acusación de Fricka y asimismo revela que en realidad no piensa renunciar a Freia: “nunca lo consideré seriamente”. Vemos pues cómo en el mundo de los dioses, como en el de los humanos, el que hace la ley hace la trampa: Wotan inscribe el precio del Walhalla en su lanza, pero realmente no piensa cumplir su parte. Pretende, pues estafar a los gigantes de un modo, podríamos decir, muy español: “obedézcase la ley pero no se cumpla”.

Es en ese momento cuando hace su aparición Freia, quien huye de los gigantes que vienen a reclamar el pago:

11 Freiamotiv sencillo

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 35:50 del Vídeo 1

Freia

La diosa Freia junto a su manzano de la inmortalidad

Freia implora a su hermana, Fricka, y a Wotan, que le protejan de los gigantes que amenazan con llevársela. Y de hecho no tardan en aparecer, con un motivo de gran fuerza rítmica y uso de la percusión y el viento metal:

12 Riessenmotiv

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 37:29 del Vídeo 1

Los gigantes son criaturas que representan la fuerza bruta, tanto en su lado bueno como en su lado malo. En cierto sentido, serían equivalentes a los titanes en la mitología griega, pues son anteriores a los dioses, y al igual que les sucediera a sus homólogos helenos, lucharon contra los dioses y fueron derrotados por ellos. Muchos murieron en el combate contra los dioses, pero no todos, y prueba de ello son Fasolt (que representa el lado bueno de la fuerza bruta) y Fafner (que representa el lado malo). Su simpleza les hace incapaces de comprender las argucias de Wotan y las largas que el dios trata de darles, pues intenta hacerles ver que aquel acuerdo se hizo en broma. Pero Fasolt, precisamente por su simpleza, no entiende el juego de Wotan: “¿Las runas del pacto que protege tu lanza son para ti una broma? Lo que eres lo eres sólo por los pactos”. Y añade: “Tienes cualidades para el poder y lo dispensas bien. Nos ganas en astucia e inteligencia, y nos obligaste a nosotros, que éramos libres, a mantener paz. Pero maldigo todo tu saber y renuncio a tu paz si no sabes o no puedes aceptar, de manera noble y libre, cómo mantenerte fiel a un pacto. Un estúpido gigante te da este consejo; ¡Tú, sabio, apréndelo de él!”.

Ninguna excusa de Wotan logra persuadir a los gigantes, y cuando éstos están a punto de tomar por la fuerza a Freia tras un conato de violencia en el que se ven implicados los dioses Donner y Froh, aparece Loge, cuya presencia tanto anhelaba Wotan. La situación está en un callejón sin salida. En efecto, Wotan detiene a Donner, dispuesto a utilizar su martillo contra los gigantes: “¡Detente salvaje! ¡No hagas nada por la fuerza! ¡La punta de mi lanza protegerá el pacto!” Wagner refleja este momento así:

13 Vertragsmotiv

Puede escuchar usted este motivo en el minuto 45:52 del Vídeo 1

Antes de hablar sobre Loge, destacamos un aspecto de los gigantes que ayuda a comprender su negativa total a aceptar (por ahora) otro pago que no sea la diosa Freia. Como hemos dicho, los gigantes representan la fuerza bruta, pero además, en el caso de quien representa su lado bueno, Fasolt, se une el hecho de desear sinceramente a Freia, por su belleza y su delicadeza. De hecho, su única ambición es vivir con Freia y que ésta sea parte de su hogar: “¡Cómo podríamos conseguir, que con nuestras manos callosas y sudorosas, una mujer rubia y gentil quisiera vivir con nosotros, tan rudos! ¿Y ahora osas romper el trato?” así, a su incapacidad por entender que quien gobierna en virtud del pacto pretenda incumplirlo, se añade su anhelo de alcanzar la belleza y el amor.

Fafner, sin embargo, como veremos, se indigna igualmente ante el incumplimiento del pacto suscrito con Wotan, pero no pretende amor alguno y su voluntad no es tan férrea. Como veremos, preferirá el oro, ya que el lado malo sucumbe inmediatamente ante la tentación de la codicia.

Hemos mencionado a Loge. Es éste un personaje que convoca al último elemento que nos faltaba: el fuego. De hecho, es una personificación del fuego por voluntad de Wotan, quien le había descubierto en medio de las brasas y decide darle una forma tangible. Como el fuego, es de naturaleza volátil, hoy está aquí, mañana allí, está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo. De hecho, a lo largo de la Tetralogía se intuye su presencia pero no vuelve a aparecer.

Loge es, según algunos autores, otra alteración de la historia original por parte de Wagner, mezcla de dos seres mitológicos, Logi y Loki. Logi o Loge (en nórdico antiguo: “fuego”) es un jotun (gigante) en la mitología nórdica, una deidad y personificación del fuego. Loki, por su parte, es un dios timador de la mitología nórdica, de naturaleza ambigua y cambiante. En las eddas es descrito como el “origen de todo fraude” y se mezcla con los dioses libremente llegando a ser considerado por Odín como su hermano o hijo, pero asesina a Baldur dos veces indirectamente, pues primero ordena su muerte, y después le impide regresar del reino de los muertos. Luego de esto los Æsir lo capturaron y le ataron a tres rocas. Se liberará de sus ataduras para luchar contra los dioses en el Ragnarök. A pesar de muchas investigaciones, la figura de Loki permanece oscura; no existen trazas de un culto y su nombre no aparece en ninguna toponimia. En términos religiosos, Loki no es una deidad: al no tener culto ni seguidores (no se ha encontrado ninguna evidencia o referencia a ello), es más bien un ser mitológico.

El Loge wagneriano viene a ser una síntesis de estos dos seres, pero sin la maldad de al menos Loki. Astuto, sagaz, burlón, irónico, hábil, está y no está, ayuda a Wotan a lograr sus propósitos, pero lo hace utilizando la astucia. Eso sí, al igual que el fuego, Loge no miente, no puede hacerlo. Wagner capta muy bien su esencia cuando presenta al personaje, asignándole un tema, llamémoslo así, crepitante y juguetón:

14 Logemotiv

Puede escuchar usted el motivo de Loge en el minuto 46:26 del Vídeo 1

El motivo de Loge tiene dos partes diferenciadas. La primera, su aparición (los tres primeros pentagramas de la imagen anterior), y la segunda, el propio tema de Loge (último pentagrama), que tiene una conexión, como veremos, con el motivo del Tarnhelm.

Wotan, supuestamente, prometió pagar con Freia a los gigantes a instancias de Loge, quien prometería al primer dios arreglar la situación. Wotan se encuentra en una situación complicada, pues sabe que los gigantes tienen razón y que debe acceder al pago que reclaman. Por eso espera como agua de mayo la aparición de Loge, pues desea valerse de su astucia para poder consumar la estafa a los gigantes.

Loge, sin embargo, va a suscitar la inquietud en Wotan al negar haber hecho promesa alguna en el sentido en que la entiende el primero de los dioses; éste le advertirá: “Con qué astucia evitas contestarme. Vete con cuidado si no quieres traicionar mi confianza. De entre todos los dioses, yo soy tu único amigo; yo te acogí cuando los demás no se fiaban de ti. ¡Aconséjame inteligentemente! Sabes que no fue otra cosa que tu juramento de liberar a la noble prenda lo que me empujó a dar mi consentimiento, cuando los creadores del castillo me pidieron a Freia como pago por su trabajo”. Loge responde: “Planear con sumo cuidado la manera de liberarla, eso es lo que prometí. Pero que yo mismo encontraría aquello que ni tan sólo existe ni nunca puede ser alcanzado… ¿cómo podría prometer nadie tal cosa?”. Los dioses reaccionan con indignación ante el comentario de Loge, tanto que el propio Wotan tiene que contenerlos. Véase en este pasaje la impopularidad de Loge entre los dioses, debido a que no sabe callarse a tiempo ni tampoco mentir.

Loge desvela a Wotan su plan para evitar el pago con Freia: “¡Ingratitud es siempre la recompensa de Loge! Preocupado sólo por ti, he buscado y he registrado, con febril obsesión, todos los rincones de la tierra, para encontrar a Freia una sustituta que agradara a los gigantes. Busqué en vano, y ahora lo veo todo claro: no hay nada en todos los mundos tan apreciado por los hombres, que pueda sustituir el valor y la belleza de una mujer. Allí donde había vida y aliento, en tierra, en mar y en aire, allí pregunté a muchos; por todas partes pregunté, dondequiera que las fuerzas de la naturaleza se movieran y las semillas fermentaran: ¿qué podrían considerar los hombres más poderoso que la belleza y el valor de una mujer?. Pero todo lo que tiene vida y aliento se burló de mi astuta pregunta: en tierra, en mar y en aire, nadie renunciaría al amor de una mujer Sólo a un hombre vi que había jurado rechazar el amor: a cambio de oro brillante, había renunciado al amor de las mujeres. Las transparentes hijas del Rin me contaron su desgracia: el nibelungo, duende de la Noche, en vano buscaba los favores de las sirenas; y entonces el ladrón les robó el Oro del Rin en venganza: ahora es su más valiosa posesión, incluso más noble que una mujer. Por su radiante juguete, robado de las profundidades del río, las sirenas se quejaron a mí: a ti, Wotan, apelan para que el ladrón responda de su robo y devuelva el oro a las aguas, y así permanezca junto a ellas por toda la eternidad. Prometí a las sirenas que te informaría de ello: ahora, Loge, ha cumplido su palabra”.

Wotan no quiere ni oír hablar de prestar ayuda ahora a nadie, porque no ha entendido el plan de Loge, pero al decir en voz alta esas palabras logra suscitar el interés de todos los presentes, incluidos los gigantes, que, a iniciativa de Fafner, exigen, para renunciar a Freia, el oro del Rin que ahora posee Alberich. Wotan sigue sin querer aceptar ese pago, pues le obligaría a actuar como un ladrón: “¡Os habéis convertido en unos idiotas desvergonzados y demasiado avaros!”. Fasolt no duda en agarrar de improviso a Freia, ayudado por Fafner, tomándola como rehén. Advierten a los dioses de que retendrán a Freia hasta la noche, plazo que dan a Wotan para que les traiga el oro. De lo contrario, se quedarán con la diosa para siempre.

Ante el estupor de los dioses, los gigantes se marchan con su rehén, mientras Fricka entona el motivo del dolor (“¡Dolor! ¡Dolor! ¿Qué ha sucedido?”):

15 Wehemotiv

Puede escuchar usted este motivo en el minuto 1:05:35 del Vídeo 1

Este motivo utiliza intervalos de segunda menor, algo que no sólo emplea Wagner para expresar dolor o lamento. Mahler, por ejemplo, también lo utilizará en su Quinta Sinfonía en el mismo sentido, y no es el único en hacerlo.

Los dioses comprueban cómo, ante la ausencia de Freia, empiezan a envejecer, lo cual hace que Wotan se alarme y se disponga a bajar inmediatamente al Nibelheim para robar el oro a Alberich ayudado por Loge.

Aquí termina la segunda escena de El oro del Rin, dando paso a una nueva música de transformación que conduce a la tercera escena sin que la música deje de sonar en ningún momento.

Escena tercera

Wotan, como hemos visto, se vale de Loge para un fin fraudulento, para cometer estafa; siendo él quien imparte justicia, cae en una contradicción insuperable que le llevará por los senderos de la mentira, la vanidad y la trampa, al autoengaño, que dirían los escritores de libros de autoayuda. Y el primer sendero de la infamia es el que desciende al Nibelheim. Wotan y Loge descienden por el camino que se encuentra en la grieta de los vapores de azufre. Wotan no puede pasar por el camino que cruza el Rin, pues no quiere encontrarse con las Hijas del Rin, tomando así el camino del destino siniestro. A medida que se acerca a la morada de los nibelungos, vamos escuchando con fuerza el tema de los nibelungos…

16 Nibelungenmotiv

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 1:30 del Vídeo 2

…que requerirá de varios yunques golpeados por martillos, dieciocho según las indicaciones de Wagner, situados tras el escenario. Se trata de un tema que aparecerá sucesivamente, por ejemplo en Sigfrido, y que retrata tanto a los nibelungos como su trabajo forjando armas. Así, el propio Sigfrido, que no es precisamente un nibelungo, en el primer acto de la segunda jornada de la Tetralogía, forjará los pedazos de Nothung dando martillazos a este mismo ritmo. Wagner hace coincidir progresivamente los elementos percusivos, haciendo callar en algunos momentos a las cuerdas, logrando así un efecto dramático de gran potencia, pues al sonar únicamente la percusión (puede escuchar usted este momento a partir del minuto 2:02 del Vídeo 2) y estar todas las piezas encajadas en su sitio, nos trata de transmitir una sensación, digamos, industrial, en el sentido de que los nibelungos, que han sido esclavizados por Alberich, no dejan de ser algo parecido a los proletarios de entonces, alienados en sus fábricas por unas durísimas condiciones laborales y unos salarios de miseria. En efecto, Alberich, gracias al anillo, violenta la naturaleza, somete a sus congéneres, que hasta entonces, como explica Mime,

Una vez fuimos despreocupados herreros,

hacíamos ornamentos para nuestras mujeres, delicadas filigranas,

adorables juegos para los nibelungos;

alegremente nos regocijábamos en nuestro trabajo.

Ahora el villano nos fuerza a arrastrarnos

por las cavernas,

a trabajar solamente para él

No sólo eso, pues Alberich, gracias al poder del anillo, obliga a los nibelungos a excavar nuevas galerías en busca de más oro, y nuevamente gracias al anillo, logra descubrirlo, como Mime relata a los visitantes del Nibelheim:

Por medio del Oro del Anillo su avaricia descubre

dónde se esconden en las hendiduras las nuevas vetas:

allí tenemos que buscar, arañar y cavar, fundir lo que encontramos y forjar los moldes

sin descanso ni reposo

para aumentar el tesoro de nuestro dueño

Alberich se comporta así como un tirano capitalista de los que en época de Wagner llenaban las fábricas de niños y que prescindían de los trabajadores en cuanto les apetecía, sin ningún miramiento (qué siniestro paralelismo con lo que ocurre hoy con las fábricas de las multinacionales en los países pobres).

Mime acaba de fabricar el Tarnhelm, el yelmo mágico, para Alberich.

17 Tarnhelmmotiv

Puede escuchar usted este motivo en el minuto 9:49 del Vídeo 2

El yelmo obedece a quien lo lleva puesto, y permite a éste adquirir la forma que desee, o hacerse invisible. El anillo, junto con el Tarnhelm, constituye un tándem de formidable poder que afianzaría el dominio de Alberich sobre los nibelungos, garantizando que los tesoros de Alberich se amontonarían sin cesar. Cuanto más acrecienta su tesoro, más acrecienta su codicia y su poder, y cuanto más acrecienta su poder, más acrecienta su necesidad de dominio, que quiere ejercer con carácter absoluto. El Tarnhelm garantiza el ejercicio de dicho dominio, pues ahora puede atacar inesperadamente, puede tender trampas insospechadas, puede ocultarse a los ojos de sus adversarios… es decir, es un instrumento de arbitrariedad, de garantía de dominio por el terror de ser en todo momento intervenido y controlado.

Cabe decir también que el motivo del Tarnhelm está asociado a Loge, pues comparte las mismas características cromáticas, si bien el motivo de Loge es juguetón e irónico y el del Tarnhelm es sombrío. Pero motívica y musicalmente es una derivación del motivo de Loge, como más adelante será, como indica Paul Heise, en El Ocaso de los Dioses, el motivo de la poción de Hagen.

Sin embargo, Alberich se siente demasiado seguro. Si bien en cuanto ve a Loge y Wotan desconfía y siente el impulso de capturarlos, los visitantes despliegan una estrategia muy hábil: halagar la vanidad. A modo de un Petronio o un Séneca ante Nerón, su halago no es más que una burla del tirano, pero a diferencia de aquellos, ni Loge ni Wotan ponen en riesgo su vida. La primera invectiva de Alberich es contestada por Loge con ironía, dándose a conocer y censurando el recibimiento. A continuación inicia el engaño, halagando al nibelungo, que, confiado, muestra a los visitantes cómo funciona el tarnhelm, transformándose en un enorme dragón:

18 Wurmmotiv2

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 23:12 del Vídeo 2

Este tema volverá a aparecer en la segunda jornada, en Siegfried, cuando el joven héroe comparezca ante Fafner, el gigante que se transformó en dragón, para darle muerte. Es un tema asociado al miedo.

Loge, sin embargo, está a punto de consumar su engaño con una treta muy hábil:

(…), tal como te has hecho más grande,

¿puedes también encongerte

y hacerte más pequeño?

Esa me parece a mí

la manera más inteligente y sutil de escapar del peligro:

¡pero me imagino que eso debe de ser demasiado difícil!

Alberich, henchido de vanidad, cae en la trampa, transformándose, a instancias de Loge, en un sapo, momento perfectamente aprovechado por los adversarios del nibelungo para capturarlo y quitarle el yelmo mágico. Inmediatamente se llevan a Alberich hacia arriba, a la cima de una montaña donde están los dioses, concluyendo esta tercera escena, la más breve de la ópera.

Escena cuarta

El camino de vuelta hacia el lugar en el que se encuentran los dioses, es decir, la transición, presenta un nuevo motivo interesante, que aparecerá a lo largo de la Tetralogía: el motivo del odio del nibelungo

19 Nibelungenhassmotiv

etc

Puede escuchar usted este motivo en el minuto 40:57 del Vídeo 2

Oímos este motivo durante la música de transformación, como anticipo, y más desarrollado en el momento en que Loge desata a Alberich, una vez que Wotan le ha arrebatado también el anillo. Antes de eso ha tenido lugar, lógicamente, el robo del oro, el Tarnhelm y, por último, el propio anillo.

Aunque el motivo tiene un carácter muy diferente, está basado en parte en el motivo de los gigantes, pero sin el carácter de fuerza bruta y transparente que le caracteriza; más bien es siniestro, con un punto de maldad.

Y maldad es lo que Alberich insufla al anillo, al proferir la maldición terrible que lo acompañará (y que a más de uno sonará gracias a una celebérrima obra literaria):

“¡Así como llegó a ser mío por una maldición,

sea maldito este Anillo!

¡Así como su Oro me concedió poder sin límite,

su magia otorgue ahora la muerte a todo el que lo lleve!

Ningún hombre se alegrará de ello;

¡nadie tendrá la fortuna de conocer la sonrisa de su refulgente luz!

¡Quienquiera que lo posea será atormentado por la angustia,

y a aquel que no lo tenga, le corroerá la envidia!

¡Todo el mundo ansiará sus bienes,

pero ninguno disfrutará de sus ventajas!

¡Su dueño lo guardará sin ganancias,

porque el Anillo le conducirá hasta su asesino!

Condenado a muerte, el cobarde vivirá dominado por el miedo;

el señor del Anillo será el esclavo del Anillo:

¡hasta que un día vuelva a mis manos aquello que me fue robado!

¡En su extrema desgracia,

impone el nibelungo esta maldición a su Anillo!

¡Guárdalo ahora, cuídalo bien,

nunca escaparás de mi maldición!”

El motivo de la maldición aparecerá recurrentemente cada vez que el anillo muestre su poder:

19 Nibelungenhassmotiv

Puede escuchar usted este motivo a partir del minuto 41:27 del Vídeo 2.

Wotan, sin embargo, está sordo a estas palabras, pero no tardará en comprobar su terrible efecto.

Una vez Alberich ha desaparecido de la escena, regresan los gigantes para cobrar. Fasolt, el gigante que representa el lado bueno de la fuerza bruta, sigue lamentando la decisión de cambiar el rescate de Freia por un montón de oro:

“Debéis saber que me entristece ser privado de esta mujer:

¡si ella debe desaparecer de mi pensamiento,

el montón del tesoro debe ser apilado de forma que oculte por completo sus encantos de mi vista!”

A la orden de Wotan, los demás dioses comienzan a apilar el oro de forma que no quede nada de Freia a la vista. El momento es deshonroso para los dioses, vejatorio para Freia. Así lo reconoce Fricka, que reprocha a Wotan “¡Hombre inicuo! ¡Haber ofrecido así a un ser querido!”. Pero el tesoro no es suficiente; los gigantes reclaman el yelmo mágico. Y lo obtienen, pero Fasolt sigue viendo el fulgor de los ojos de Freia, y ya no queda nada con qué cubrirlos, tan sólo el anillo.

Wotan parece obcecado y se niega a entregar el anillo, ni siquiera para salvar a Freia. Tiene entonces que aparecer Erda, la mujer eterna, madre de las nornas, la que sabe y ve todas las cosas que han sido, son y serán, para convencer a Wotan de que entregue el anillo al predecirle el final de los dioses si no accede a la petición de los gigantes.

21 Erdamotiv

Puede escuchar usted el motivo de Erda a partir del minuto 56:46 del Vídeo 2

Erda consigue cambiar el parecer de Wotan, y éste entrega el anillo. Los dioses respiran aliviados, Freia es liberada y los gigantes comienzan a meter en enormes sacos el tesoro. Fasolt se queja de que Fafner está cogiendo la mayor parte del tesoro y pide a los dioses que intervengan para que otorguen a cada uno una cantidad equitativa. Fafner insulta a su hermano y se niega a compartir el oro; cuando Fasolt trata de quedarse con el anillo, Fafner, de un solo golpe, asesina a su hermano, ante lo cual, Wotan exclama “¡Ahora me parece terrible el poder de la maldición!”. En efecto, Wotan, como diría hoy un psiquiatra, ha quedado traumatizado por lo que acaba de ver y vivir, y a pesar de las palabras de Loge, muy sensatas, que le tratan de hacer ver que se ha librado de una buena al entregar el anillo, exclama:

“¡Cuánto temor me oprime todavía!

Angustia y ansiedad encadenan mi mente;

Erda debe enseñarme cómo evitarlos:

¡debo bajar con ella!”

Ni siquiera Fricka consigue espabilar un poco a Wotan. Tiene que ser Donner, con su célebre martillo, Miolner, quien haga volver en sí al Dios estafador de gigantes, al dar salida al ambiente cargado y sofocante con una refrescante tormenta que se completa con una suave lluvia que expande Froh, hermano gemelo de Freia. Escuchamos en ese momento el famosísimo motivo de la tormenta, que parece espabilar al susodicho hacedor de fraudes:

22 Gewittermotiv

Puede escuchar usted el motivo de la tormenta a partir del minuto 1:09:51 del Vídeo 2

Pero los tesoros de la naturaleza, el poder que los hace aptos para ser utilizados, están, de ahora en adelante, perdidos para los dioses; esas son las consecuencias de la ruptura de los pactos que Wotan inscribió en su lanza. Por ello le viene la idea, no verbalizada, de que alguien tendrá que venir a restablecer el equilibrio roto. Por ello escuchamos el motivo de la espada por primera vez en la Tetralogía. Wotan sabe que dicho equilibrio sólo llegará de la mano de un héroe y con la ruptura física y final de su lanza. La espada será forjada por el propio Wotan, y será él quien la legue a su al héroe.

23 Schwertmotiv

Puede escuchar usted el motivo de la espada a partir del minuto 1:15:18 del Vídeo 2

Finalmente, los dioses cruzan hacia el Walhalla por un puente que es un arcoíris, último motivo relevante que escuchamos en esta obra, mientras las hijas del Rin reclaman desde abajo que les devuelvan el oro y Loge predice un futuro final de los dioses.

24 Regenbogenmotiv

Puede escuchar usted el motivo del arco iris con mayor claridad a partir del minuto 1:20:04 del Vídeo 2

 

Aniversario mahleriano

09 martes Jun 2015

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Mahler, Quinta Sinfonía

Hace ya casi seis años, los fundadores de la AWSG tuvimos el placer de asistir en Oviedo a un encuentro de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), en el cual analizamos, para los miembros de la orquesta, la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler. El recuerdo de aquel encuentro es para nosotros muy grato, y dado que el pasado 18 de mayo se cumplió el aniversario de la muerte del autor austríaco, hemos decidido recuperar el documento que preparamos en su momento para aquellos chicos y publicarlo aquí, en nuestra página, para todos aquellos que deseen leer un análisis libre y poético de una de las sinfonías mahlerianas más populares y a la vez quizá menos conocidas o más malinterpretadas.

01 82 50871393

Gustav Mahler (1860-1911)

De paso adjuntamos un enlace a una versión muy buena, la de la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Daniel Barenboim. Es una pena que la calidad de imagen no es la mejor, pero bueno, merece mucho la pena escucharla: haz click aquí.

Y por cierto, un documento histórico con mayúsculas, que nadie que aprecie las grabaciones históricas y el mundo mahleriano debe perderse. Se trata del propio Mahler interpretando al piano el primer movimiento de su Quinta Sinfonía. Es una grabación en piano-roll realizada el 9 de noviembre de 1905 y grabada en soporte digital en mayo de 1985. Es muy emocionante escuchar este documento único, además de que nos da una idea de la interpretación que Mahler imaginó (o más bien diríamos que llevó a cabo cuando la estrenó en otoño de 1904). La tenéis aquí.

Y aquí tenéis el documento en pdf: Mahler Quinta JONDE

Esperamos que disfrutéis de la gran música.

Aniversario de Papá Haydn

31 martes Mar 2015

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Haydn, Sinfonía

Hoy, 31 de marzo, conmemoramos el aniversario de Franz Joseph Haydn, o como se le llama últimamente, simplemente Joseph Haydn (1732-1809). Haydn es el padre de la sinfonía, como todo el mundo sabe (compuso 104), de modo que hablaremos de una de ellas, la conocida como Sinfonía Oxford (la nº 92), y ponemos un enlace para que puedan ustedes escucharla.

Cuando en julio de 1791 el hermano masón Joseph Haydn, Papá Haydn para los amigos e infantes musicales (entre ellos el infausto Franz Xaver Mozart) recibiera el justificadísimo título de doctor en excelencia, de doctor en arte, en definitiva, de doctor honoris causa en música por la Universidad de Oxford, para entonces, como decimos, como un Shakespeare provinciano, il maestro in musica no conocía el mar.

En el principado de los Esterházy, en las profundidades de Hungría, se veía muy poco el sol, un poquito más que en Londres pero menos que en Venecia, y mucho menos que en las ciudades mediterráneas de los otrora hermanos austrohúngaros del sur, en la dorada España. El maestro Haydn, hermano espiritual de Mr. Scrooge, un Mr. Burns de nuestra era, ser tacaño donde los hubiera, ser mezquino como un personaje de Dickens, gruñón y huraño, misántropo, profundamente misógino, personaje ideal como hermano serio de un Nosferatu austríaco, potencialmente aburrido y aburridamente potencial, hermano y maestre de una logia a la que no hacía falta siquiera ir, simplemente por no tener que desplazarse a la gran ciudad, Viena, tenía unas costumbres terriblemente acomodadas y rutinarias.

A pesar de estar recluido en las profundidades de Hungría durante tantos años, sus obras eran conocidas y apreciadas en toda Europa, incluyendo, por una vez, España. Sus cuartetos eran interpretados en los palacios de los Alba y de Jovellanos y de otras casas ilustradas de la España de entonces. Era valorado como ejemplo de la Ilustración por su equilibrio formal, su mesura estética y su aparente elegancia natural. Sin embargo, el maestro era incapaz de pensar en viajes o giras de conciertos, o cualquier cosa que rompiera su previsible rutina doméstica al servicio de los príncipes Esterházy. Por ese motivo no sería él mismo, ni sus ansias, ni sus pretensiones de libertad, ni sus necesidades artísticas, ni tan siquiera su apasionante no pasional vida personal, sino otros quienes se encargarían de esos menesteres antidomésticos tan inoportunos, y es aquí donde aparece el Diaghilev de la Ilustración y de la era de las pelucas, Johann Peter Salomon, empresario avezado que había intentado en aquellos días llevarse a Londres al genio de los genios, el gran especialista en ponche, billar y juegos de naipes del glorioso Imperio Austríaco, Wolfgang Amadeus Mozart.

Salomon contrató a Haydn y Mozart para una gira que había de llevar a ambos artistas a Inglaterra. De forma propagandística, primero debía ir Haydn y posteriormente Mozart, dando comienzo la gira en el verano de 1791. Data de entonces el famoso encuentro entre Haydn y Mozart, en el cual el autor salzburgués manifestaría su presentimiento de que esa sería la última vez que se veían. Así sucedió, pues Mozart fallecería en diciembre de 1791, dando al traste con este posible episodio inglés (muy a lo Haydn, muy a lo Beethoven) que sin duda hubiera beneficiado el último período creativo de Mozart, y con el plan inicial de Salomon.

La Sinfonía nº 92 de Haydn es una de las tres que fueron compuestas en 1788 para el Conde d’Ogny (1757-1790), quien previamente ya había encargado a Haydn las conocidas como “Sinfonías de París” (nos. 82 a 87 del catálogo haydniano, abonadas a razón de 25 luises de oro por cada sinfonía y 5 más por los derechos de publicación en Francia). Tanto la Sinfonía nº 91 como la nº 92 están dedicadas al Conde d’Ogny, quien falleció prematuramente dejando una considerable deuda (unas 100.000 libras) debido a los diversos patrocinios de músicos.

En 1789, Haydn vendió las sinfonías nos. 90, 91 y 92 al Príncipe de Oettingen-Wallerstein, con el cual Haydn había estado en contacto durante algunos años, pero al no disponer ya de la partitura orquestal completa envió solamente las particellas, alegando como excusa que estaba ya muy mayor y le fallaba la vista.

El príncipe descubrió pronto que esas tres sinfonías, que él pensaba que eran de su exclusiva propiedad, ya eran conocidas en Francia, lo que le provocó un enfado que podríamos considerar cuando menos justificado. Sin embargo, se trataba de un patrón generoso, y como tal se comportó con Haydn en el periplo que éste iniciaría hacia Inglaterra, recibiéndole y alojándole con cordialidad.

Así, en 1791 Haydn llegó a las islas británicas, disponiéndose a recibir de forma casi inmediata su doctorado honoris causa en Oxford. Entre los festejos de la ocasión debían celebrarse tres conciertos con obras de Haydn, en cada uno de los cuales debía interpretarse una obra sinfónica nueva. El primero de ellos tuvo lugar el día 6 de julio, pero como informa el Morning Herald de Londres del día 8 de julio de 1791, “al no llegar el maestro Haydn con tiempo suficiente para tener al menos un ensayo, la sinfonía se sustituyó por una de sus piezas anteriores, sentándose el propio compositor al órgano (…)”.

Para el segundo concierto, que debía celebrarse el día 7, sí pudo haber un ensayo, y la obra sinfónica “nueva” elegida por Haydn para la ocasión fue la hoy conocida como “Sinfonía Oxford”, al parecer desconocida en Inglaterra. A propósito de este concierto, el Morning Herald del 9 de julio escribía:

“La nueva sinfonía de Haydn, compuesta expresamente para la ocasión, y ensayada previamente por la mañana, abrió la segunda celebración, y no se había escuchado antes una composición más maravillosa. El aplauso que recibió Haydn, quien dirigió este admirable esfuerzo de su genio, fue entusiasta; pero los méritos de la obra, en opinión de todos los músicos presentes, exceden todo elogio posible. Haydn se dirigió en términos muy generosos a Cramer (el director habitual de la orquesta) sobre la manera en que su sinfonía había sido interpretada; y Salomon, quien estaba presente, se unió generosamente a la opinión del gran compositor, elogiando el espíritu, la exactitud y la rapidez de ese director tan capaz”.

Al día siguiente, 8 de julio, Haydn recibía el doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford, y su sinfonía pasaba a la Historia con el sobrenombre ya conocido que evoca esa gran universidad.

Esperamos que la disfrutéis. Aquí tenéis un enlace a una interpretación en directo de esta sinfonía, por Leonard Bernstein al frente de la Filarmónica de Viena; es decir, una interpretación de las que nos gustan, alejada de la ortodoxia: Sinfonía Oxford

En el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa: Via Crucis de Liszt y Requiem de Fauré

16 lunes Feb 2015

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Fauré, Liszt, profundidad del todo y del uno y de Pocoyó

Un franciscano elegante

Posiblemente uno de los aspectos más desconocidos de la amplísima capacidad creativa de Franz Liszt sea la increíble, tanto en número como en calidad artística, producción de música sacro religiosa.

En cierta forma, Liszt trató de replantear durante su estancia en el Vaticano, allá por la década de 1860, los conceptos de música litúrgica y los usos y costumbres de la música sacra, intentando recuperar el espíritu primitivo de los primeros cristianos, y más concretamente a partir de la maravillosa obra de Palestrina.

De esta forma, la nueva misión de Liszt, el mesías musical del futuro, el adalid de todas las corrientes artísticas modernas, mecenas de los desamparados e inspiración profunda para los que tenían y no tenían talento, maestro generosísimo que acogió a generaciones y generaciones de alumnos, de discípulos y, por qué no decirlo, de alumnos aventajadamente idiotas de esos que con el paso del tiempo se convierten, tras pulular durante años y años en los conservatorios, en los futuros catedráticos de turno llenos de créditos, financiador de los desvaríos de los príncipes alemanes, del ego profundo, insaciable e inabarcable de todo un Wagner, pop-star rodeado de señoritas allá donde fuera, de fans que no dudaban en atacarle con cuchillos en caso necesario, virtuoso insuperable que, habiendo llegado a las cotas sublimes del arte a las que muy pocos están llamados a llegar, no dudaba en despojarse de toda la parafernalia (tan querida por los Strauss y por el grandísimo Wagner, entre otros) para vestirse humildemente con el hábito purificador franciscano de San Francisco de Asís. La misión sería, pues, renovar la música religiosa, la música del futuro, la música que vendría del más allá, la música que sin duda entenderían los extraterrestres.

¿Acaso no era coherente esta nueva misión con su infancia y juventud en París entre los saint-simonianos, con Lamartine, con los místicos franceses nacidos bajo la guillotina, con las maravillosas conversaciones filosófico-profundas que de adolescente parece ser tuvo con el violinista Urban, aquel ser retorcido que tocaba de espaldas por una supuesta purificación mística del arte, por elevarse entre el barro y la bazofia colectiva? ¿Acaso su designio había sido ser siempre un adalid del franciscanismo universal que sin duda con el tiempo se impondría en el cosmos? El Papa Pío IX debía comprender esto, y por ello Liszt tenía que ir a Roma. Había que estar en Roma.

Así pues, Liszt, a mediados de la década de 1860, en el cénit de su carrera artística, decidió abandonarlo todo y, tras el fracaso de Liszt con la reinona del tabaco, la princesa Carolyne zu Sayn-Wittgenstein, pues no consiguió obtener el divorcio por parte de las autoridades eclesiásticas, por el mismísimo Papa, Liszt, decimos, comprendió que el designio de su vida era lo que había anhelado profundamente de adolescente: ser un simple franciscano.

Y así resultaría con su hijo Daniel Liszt, quien sería franciscano, tomando las órdenes a los 15 años, y quien, habiendo sido destinado a un monasterio en Berlín, moriría a la temprana edad de 20 años al pillar una tuberculosis galopante tras ponerse toda una noche en pelotas en medio de una roca bajo la lluvia, cual Quijote enajenado, en actitud que ni el mismísimo Francisco de Asís podría haber llegado a emular. La vía recta de San Francisco de Asís, el sacrificio íntimo continuo de las florecillas, había vuelto inexorablemente a cumplir su ciclo. En verdad, como diría Liszt, Wir sind alle Klatschmohn-Amappolen (“todos somos amapolas”). Y así por desgracia sería, pues al impacto sufrido tras la extrañísima e inexplicable pérdida de su único hijo oficial varón, le seguiría la no menos extraña e irreparable de su hija Blandine, quien moriría prematuramente en 1862 poco después de haber sido nombrado su esposo, Émile Ollivier, Primer Ministro de Francia.

Estas terribles pérdidas sumieron a Liszt en una profunda tristeza, y fueron el detonante personal que le llevaría a componer diversas obras con motivación religiosa. Obras como la Missa Choralis, los responsorios y antífonas, obra desconocidísima, o el Via Crucis y el Requiem, entre otras, surgieron a raíz de estos hechos luctuosos. En concreto, las Variaciones kleinen, klagen, sorgen, zagen (llorar, lamentarse, inquietarse, temblar), de los sufrimientos de nuestro salvador Jesucristo en la Cruz, basados en un bajo ostinato de la Cantata BWV 80, de título homónimo, de Johann Sebasatian Bach, llevarían al maestro a exclamar con resignación franciscana: “en verdad, estas obras me sirvieron como alivio reparador para poder afrontar el dolor de las pérdidas de los seres queridos”.

La devoción por la cruz, por los franciscanos, producto de las primeras cruzadas cuando los caballeros tomaron los santos lugares en Jerusalén, se afianzó con el paso de los siglos. Los caballeros hospitalarios, los templarios, los franciscanos, que tenían entre sus múltiples misiones proteger a todo peregrino cristiano que visitase Tierra Santa, desarrollaron unos hábitos, una pasión por la Cruz, que les llevaría, en Acre, Aquisgrán, Jerusalén, Chipre, Monsegur, Nicea, Constantinopla, Alejandreta, etc, a instaurar un rito nuevo: el camino a la Cruz, el Via Crucis.

Las catorce estaciones del Via Crucis, tal y como se conocen hoy en día, hunden sus raíces en los ritos y las ceremonias de los primitivos cristianos, reinterpretadas a partir de los descubrimientos arqueológicos de las primeras cruzadas. La intención de Liszt, al componer el Via Crucis, evidentemente dramática, era poder representarlo, a ser posible en Viernes Santo, en el Coliseo de Roma, donde tantos inocentes sucumbieron en multitud de juegos sangrientos como batallas navales, ejecución de personas por animales, luchas de gladiadores, etc.

Esta exquisita obra comienza con el famoso himno gregoriano Vexilla regis prodeunt («los estandartes del rey avanzan»), que escucharemos como introito. Fue compuesto por Venantius Fortunatus (530?-609). Los caballeros cristianos empezaron a utilizarlo durante la Primera Cruzada a partir del descubrimiento en Acre de restos de miles de crucificados por los romanos durante el siglo I. También cuando en el Gólgota descubrieron cruces de madera que posiblemente atribuyeron a la época de Cristo. Asociaron por lo tanto ese canto con la idea de la cruz, que consiste en la sucesión de dos intervalos: una segunda y una tercera. Fue también muy utilizado por los cátaros.

La idea programática del Via Crucis es fácilmente rastreable en la partitura de Liszt, así como en el texto clásico en latín del Via Crucis. De esta forma, entre estaciones activas, yin, dolorosas, como pueden ser las tres caídas de Cristo, la condena a muerte (primera estación), se intercalan otras de un lirismo armónico inaudito para la época, con páginas casi expresionistas que bien podrían haber sido escritas por todo un Messiaen, un Fauré o un Lutoslawski, y que pertenecen al Liszt del futuro, de la música atonal, el Liszt incomprendido del que se mofaban sus propios alumnos e incluso su propia hija y esposa de Wagner, Cósima, quien diría de él que se había vuelto loco, el Liszt, en resumen, que estaba aún por descubrir.

La incomprensión de esta faceta del catálogo lisztiano explica por qué ha estado oculto hasta nuestros días. Así, obras como el Requiem, el Via Crucis, la Missa Choralis, el Cántico del Sol de San Francisco de Asís, el Rosario, o los Siete Sacramentos, han permanecido en la sombra y sólo ahora comienzan a ser valoradas y redescubiertas. Baste como prueba que la versión pianística que escucharemos hoy del Via Crucis fue publicada muy tarde, en 1992.

Consideramos que Liszt, en su visión profética franciscana universal, sufí redentora, se manifiesta a la perfección en la amalgama de confesiones religiosas presentes a lo largo de las páginas de esta obra; la estación número 6, la Santa Verónica, por ejemplo, utiliza un coral protestante, O Haupt voll Blut und Wunden (“Oh, cabeza ensangrentada y herida”); reminiscencias del mundo hebreo, como cuando Cristo, con voz de barítono, pronuncia las frases en arameo Eli, Eli, lamma sabacthani en la estación nº 12. El verdadero Liszt, lo que más amaba el mismo, el más oscuro e incomprendido, el más denostado por sus contemporáneos y por casi la totalidad de sus alumnos, el Liszt religioso, el Liszt místico y espiritual. El Liszt íntimo de la franciscanidad elegante.

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La idea programática de la Pasión de Cristo, reflejada en el acontecer de un Via Crucis, en abstracto nos transporta a la inmensidad de las llanuras del insondable mundo espiritual de los no vivos. Este silencio, sin necesidad de palabras, este mundo de los muertos en donde los peces serían capaces de morar fuera de las aguas a cámara lenta, en donde la noción del tiempo a la manera de un Proust se distorsiona hasta el punto de que las confluencias místicas del universo infinito de manera cósmica proporcional se juntan, nos hace entender, en efervescente nirvana súbito, que Frankenstein y Pocoyo son espiritualmente de la misma materia, que somos inevitablemente parte de un todo, que en verdad el inframundo, el supramundo y el otro mundo no son más, como diría Rumi o el gran místico sufí Ibn Arabi, que una manifestación del Uno, del Todo.

Luz que todo lo inunda

Si el mundo sonoro del Via Crucis de Liszt nos lleva por terrenos sonoros de cierta oscuridad e introspección, con momentos podríamos decir góticos, que evocan lugares sombríos, el Requiem de Gabriel Fauré es una obra absolutamente luminosa, que elimina todo rastro de horror y de miedo a la muerte en su desarrollo. En efecto, en la historia de las misas de requiem, disponemos de misas de difuntos que, sobre todo a través del Dies Irae tratan de causar un impacto profundo y aterrador en el espectador. Ninguno es más elocuente al respecto que el Requiem de Mozart. También el propio Liszt compuso un Requiem oscuro, incluso vampírico y amenazante, que describe como pocos el dolor por la pérdida de un ser querido, algo que haría también Giuseppe Verdi, con su famosa obra en memoria de Alessandro Manzoni, a la que realmente sólo le falta la escenografía, pues su estilo es muy operístico. Por su parte, Johannes Brahms tomaría un camino opuesto, en el cual los textos bíblicos seleccionados no hablan del castigo eterno ni del horror del averno, sino que tratan de reconfortar al espectador transmitiendo un mensaje más humano y de alivio y consuelo ante la muerte.

Gabriel Fauré irá más lejos aún, al presentar un Requiem sin el Dies irae ni el Rex tremendae y añadiendo otro número, In Paradisum. Así configura una misa de difuntos diferente, en la cual se transmite una visión serena, acogedora y feliz del cielo.

la foto 3

El propio autor definiría así su obra: «Se ha dicho que mi réquiem no expresa el miedo a la muerte y ha habido quien lo ha llamado un arrullo de la muerte. Pues bien, es que así es como veo yo la muerte: como una feliz liberación, una aspiración a un felicidad superior, antes que una penosa experiencia. La música de Gounod ha sido criticada por sus sobreinclinación hacia la ternura humana. Pero su naturaleza le predispone a sentirlo de esa manera: la emoción religiosa toma esta forma dentro de sí. ¿No es necesario aceptar la naturaleza del artista? En cuanto a mi Réquiem, quizás también he querido yo escapar del pensamiento más habitual, ¡después de tantos años acompañando al órgano servicios fúnebres! Me lo sé todo de memoria. Yo quise escribir algo diferente».

Los artistas

Coro de Voces blancas del Coro Valdeluz

No es fácil resumir en unas líneas la dilatada vida artística, desde 1986 hasta hoy, del Coro Valdeluz. En el plano internacional ha realizado giras por la República Argentina en 1998, cantando en las ciudades de Rosario, Córdoba y Buenos Aires, Por Francia en 2005 en la región del Lot, en Gramat y Capdenat le Haut. En 2008 en una segunda gira francesa en las localidades de Cajarc y Livernon. En Mayo de 2008 el coro viajó a Lourdes, donde ofrecieron un concierto a los enfermos, y hospitalarios, y cantaron una misa en la Gruta de Massabielle, y en la Basílica de San Pío X la misa internacional ante una audiencia de veinticinco mil personas. En Octubre de 2012 cantamos en Austria en la Catedral de Salzburgo un concierto íntegramente dedicado a Mozart y en 2014 en Évora (Portugal).

Hemos actuado por toda la geografía española, podemos destacar Corrales de Buelna y Santillana del Mar en Cantabria, en la Iglesia de San Martín en Fromista (Palencia), Teatro Buero Vallejo en Alcorcón (Madrid), Catedral de Santiago de Compostela (La Coruña), Basílica de El Pilar en Zaragoza, Teatro La Torre en Toro (Zamora), Teatro López de Ayala en Badajoz, Palacio del Duque del Infantado y Catedral de Sigüenza en Guadalajara, Salamanca, Toledo, Badajoz, La Granja (Segovia), Arévalo (Ávila), Tarancón y San Clemente en Cuenca, Vinuesa, Almazán y Covaleda en Soria, Sahagún y Riaño en León, Valdemoro, Griñón, Aranjuez, Morata de Tajuña, Majadahonda, Alcobendas, Móstoles, Alcorcón, Villalba, Torrelodones, Las Rozas, Valdemorillo, El Escorial, San Lorenzo de El Escorial y el Molar en la Comunidad de Madrid, además de los innumerables conciertos ofrecidos en Iglesias, Centros Culturales, Teatros, etc., de Madrid capital.

Tenemos un grato recuerdo de los coniertos barrocos con orquesta y solistas, ofrecidos en las Capillas de los Reales Sitios de Aranjuez y La Granja de San Ildefonso, en la Patio de los Leones del Palacio del Duque del Infantado en Guadalajara, los de la Iglesia de los Jerónimos y la Concatedral de San Isidro de Madrid, el espectáculo barroco ofrecido en el Centro Cultural Alfredo Kraus de Madrid en 2013, los conciertos en el Auditorio Nacional, entre ellos el estreno de la Salve Benemérita en el 150 aniversario de la Guardia Civil y los de Diciembre de 2008, cantando «El Mesías» de Händel con The English Concert dirigidos por Harry Bicket, en 2009 con The Sixteen dirigidos por Harry Christophers. y en 2011 la Pavana y el Requiem de Fauré, dirigidos por Sebastián Mariné. Conmemoración del 250 aniversario del nacimiento de W.A. Mozart, el concierto homenaje a D. Santiago Ramón y Cajal en el 150 aniversario de su nacimiento en el auditorio del Colegio de Médicos, etc., etc. La Misa del Peregrino, cantada en la Catedral de Santiago de Compostela con motivo del Año Jubilar 2010, Los conciertos de Navidad en numerosos escenarios como el Auditorio del Museo del Prado, Iglesia románica de San Martín en Arévalo, etc. En el año 2011 celebramos nuestras Bodas de Plata con un concierto en el que participaron antiguos compañeros y todos los que han sido Directores de nuestro Coro, en 2014 terminamos el curso con un Taller de Canto con concierto final, dirigido por Josu Elberdin.

El Coro ha participado en numerosos certámenes y encuentros corales, obteniendo diversos premios y distinciones, como los segundos premios del X y XI Certamen de Villancicos de Hermandades del Trabajo, tercer premio en el I Certamen de Canción Castellana Villa de Griñon, Premio a la mejor canción castellana en Griñón, segundo premio en los Certámenes I y II de Coros Villa de Móstoles, tercer premio en el VIII certamen de villancicos J. Vilumbrales de Alcorcón. primer premio en el II certamen de villancicos de Valdetorres del Jarama, en 2014 primer premio en el certamen Villa Rosa de Madrid, etc. A lo largo de estos años, algunos de nuestros conciertos han sido retransmitidos por TVE y RNE.

Han dirigido el Coro desde su fundación, Doña Cristina Manzanares, D. Pablo del Campo, D. Pedro Fidalgo, D. Rabindranath Banerjee, D. Rubén Martínez Ortíz, y de nuevo nos volvió a dirigir D. Rabindranath Banerjee, nuestro más profundo agradecimiento a todos ellos por su magnífica labor, por sus enseñanzas y por la huella que nos han dejado. Actualmente, desde 2002, nos dirige D. José Enrique Martín.

José Enrique Martín

Licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad Complutense de Madrid, Enrique Martín estudió canto con Bridget Madeleine-Clarke compaginando sus estudios con los de dirección coral con los maestros Óscar Gershensonn, Daniel Mazza, Nestor Andrenacci y Josep Prats.

Actualmente es director del Coro Infantil Las Veredas, Coro Valdeluz de Madrid, Coro Miguel Hernández y Coro CEDAM.

Fue subdirector y preparador vocal del Coro de la Universidad Complutense de Madrid desde 1998 hasta 2008, coincidiendo con los maestros Leonardo Waisman y Óscar Gershensonn. Como director del coro Valdeluz se ha adentrado en el repertorio sinfónico coral de los siglos XVII y XVIII, habiendo dirigido la Misa de la Coronación y las Visperas Solennes de Confesore de W.A. Mozart, Requiem de Michael Haydn, Mesías de G.F. Haendel… con esta obra, el coro fue invitado a participar en el concierto del Mesías participativo, organizado por la obra social La Caixa, como coro de refuerzo, en el Auditorio Nacional de España, en las ediciones de 2008 y 2009, dirigidas por los maestros Harry Bicket y The English Concert, y Harry Christophers y The Sixteen.

Compaginando su labor docente en el Colegio Público Las Veredas, es director y fundador del Coro Infantil las Veredas, en el que participan alumnos y exalumnos del colegio las Veredas de Colmenarejo, con unas edades comprendidas entre los 10 y los 17 años. Con esta formación ha logrado tres primeros y cuatro segundos premios en el certamen de coros de la Comunidad de Madrid, entre otros muchos galardones.

En los años 2009, 2012, 2013 y 2014 Enrique Martín obtuvo el premio al mejor director en el Certamen de Coros Escolares de la Comunidad de Madrid.

Ángel Recas

Aunque es de sobra conocido por todos nuestros seguidores, D. Ángel Recas es el coideólogo de la AWSG y cuenta con un dilatado curriculum que insertamos a continuación. Así, inicia sus estudios musicales en el Conservatorio Profesional de Música de la Comunidad de Madrid, pasando seguidamente al Conservatorio Superior “Padre Antonio Soler” de San Lorenzo de El Escorial, con el profesor Anatoli Povzoun. Posteriormente ingresa en el Conservatorio “Liszt Ferenc” de Budapest (Hungría) en donde estudiaría con el profesor Szókolay Balász En 1998 es admitido en el Conservatorio Estatal “A. Nezharovna” de Odessa (Ucrania), siendo alumno de Yuri Borisevich Diky e influido principalmente por el maestro Sergei Terentiev por quien profesa una profunda admiración. Asimismo, ha asistido a cursos y clases magistrales impartidas por Eldar Nebolsin, Alfred Vincent y Aquiles Delle Vigne.

En la temporada 2009/10 RNE Clásica programó la serie “Ervin Nyiregyhazi: El pianista oculto” de la que es coautor.

Es autor y ha estrenado numerosas transcripciones para piano solo (y también de versiones organísticas para órgano romántico) de obras orquestales de Mahler, Liszt y Wagner, entre otros autores.

Érase un programa de radio…

22 jueves Ene 2015

Posted by wagnerianus in AWSG informa, Disertaciones

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Ervin Nyiregyházi, Radio Clásica

Ervin Nyiregyházi

Como ya indicamos en nuestro Facebook y en nuestra cuenta de Twitter, el 19 de enero de 1903 nacía en Budapest Ervin Nyiregyházi (véase este enlace), niño prodigio del piano, pianista de éxito arrollador durante sus primeros años durante los cuales actuó por toda Europa, tocando en grandes teatros y en casas nobiliarias y reales (tocó ante la reina Victoria, por ejemplo), adquiriendo un repertorio enorme en el cual la figura central era su amado Franz Liszt, de quien se decía que el niño era su reencarnación. En efecto, así parecía ser, pues nadie podía igualarle en técnica, volumen sonoro, capacidad de improvisación (casi más bien imposibilidad de no improvisar) y musicalidad. De hecho, fue estudiado por un psicólogo, Geza Revesz, transformándose así en el primer caso de un genio musical estudiado de cerca, durante años, por la psicología. Fruto de ese trabajo es el libro «The Psychology of a Musical Prodigy», que hoy en día ha sido reeditado por Kessinger (véase Revesz). Estudió con grandes maestros como István Thomán (profesor de Bartók, Dohnányi o Cziffra, ¡ahí es nada!), posteriormente con Dohnányi, fue admirado por Schönberg, que musicalmente estaba en sus antípodas…

Y del éxito arrollador en Europa pasó al éxito no menos arrollador en Estados Unidos, debutando en el Carnegie Hall con apenas diecisiete años, en 1920, y provocando un enorme impacto en el público.

¿Por qué es hoy para casi todos un nombre olvidado, oscuro e impronunciable? En la cumbre de su fama y de su técnica, cuando todos los vientos soplaban a su favor, una serie de malas decisiones, una nula habilidad social (por no hablar de un posible trastorno mental), una nula capacidad de administrar sus finanzas, le llevaron en poco tiempo a la ruina, hasta el punto de llegar a dormir en el metro de Nueva York, ciudad de la que hasta entonces sólo había conocido los hoteles de lujo.

Nada pudo enderezar ya su carrera. Ni su amistad con el entonces célebre escritor Theodore Dreiser (hasta que se acostó con su novia), ni la ayuda de Arnold Schönberg, quien le recomendó a su discípulo Otto Klemperer, ni la comunidad húngara a cuyo frente se hallaba su gran amigo Béla Lugosi, nada consiguió hacer remontar su carrera. Es más, a medida que pasaba el tiempo, se hundía más y más en la marginalidad, quedando su rastro fulgurante de infancia y juventud cada vez más atrás, cada vez más olvidado.

Perdió hasta la posibilidad de estudiar el piano, pues al vivir en la pobreza no pudo ya tener uno en casa, sustituyendo su falta de práctica del instrumento por una compulsión por la composición de obras pianísticas (cientos, quizá más de mil) casi siempre oscuras, a menudo de escasa calidad (todo hay que decirlo), de títulos deprimentes como «Hopeless vista», «The Slaughter of the Murderer», etc.

Mujeriego empedernido, se casó diez veces, se divorciaba a menudo en México, y a fin de cuentas, sobrevivía con sus triunfos de juventud en el recuerdo. De vez en cuando aparecía en películas malas de serie B, a veces tocando, a veces doblando manos (para más inri no quedaba acreditada su participación). Véanlo por ejemplo en este fragmento de una película de 1929, The Lost Zeppelin: hacia el minuto 2 se le ve claramente sentado al piano; y durante todo el corte le oímos tocar: The Lost Zeppelin También aparece su mano tocando sola la versión para la mano izquierda de la Chacona de la Partita para violín solo nº 2, BWV 1004, de Johann Sebastian Bach que hiciera Johannes Brahms, obra que sirve de hilo conductor de la película de terror The Beast with Five Fingers (1946), cuyo trailer pueden ver aquí. Sin embargo, su participación no consta en los títulos de crédito, algo que le sucedió con relativa frecuencia en Hollywood, donde dobló, entre otros, a pianistas como José Iturbi o Arthur Rubinstein.

Tras unos cuarenta años en el olvido y la marginalidad, bordeando a menudo la indigencia, fue redescubierto por una serie de musicólogos, gozando de unos años durante los cuales su nombre volvió a tener cierto predicamento. Sin embargo, muchas de las grabaciones que conservamos de esa época no son de muy buena calidad, desafortunadamente, porque se hacían a veces en cinta. A pesar de ello, muestran lo que debió de ser en su juventud un pianista que tras cuarenta años sin piano todavía era capaz de tocar la Sinfonía Fausto de Liszt de memoria, así como numerosísimas piezas para piano habituales en su repertorio, en el que Liszt tiene un papel central. Incluso llegó a hacer varios viajes a Japón, donde su nombre gozó de mucha estima. Recientemente hemos podido tener acceso a este documento único en YouTube: Nyiregyházi live in Takasaki (1980).

Pero pronto su luz dejó de brillar, pues sus caprichos, sus manías, volvieron a alejarle de los escenarios. Tampoco le ayudó la época que le tocó vivir, pues su manera de tocar, sus improvisaciones, su enfoque del piano y de la música como algo que recrear y no como algo meramente a reproducir, en la era más estricta de lo Urtext, le mantuvieron en realidad en circuitos marginales, a pesar de que el Carnegie Hall le ofreció volver a actuar allí, lo que declinó en 1979 (posiblemente él era consciente de que su técnica no podía ser ya la que había sido). Es decir, su recuperación fue temporal y siempre en ambientes alejados de las masas. Y tras el año 1982, cuando hizo su último viaje a Japón, volvió a caer en el olvido, hasta su fallecimiento en 1987.

Una vida, pues, triste, por lo que fue y pudo haber seguido siendo, pero no fue. Hace unos años Kevin Bazzana publicó la biografía Lost Genius: The Curious and Tragic Story of an Extraordinary Musical Prodigy (Da Capo Press, 2008), donde se recogen todas estas vivencias y muchas más del personaje.

El pianista oculto

En el verano de 2009, Ángel Recas y José Hernández, los integrantes de la AWSG, presentamos en Radio Clásica un proyecto para hacer varios programas de radio. Si bien al principio parecía que no iba a salir nada, pronto nos llamó el director, Fernando Palacios, con quien nos entrevistamos y quedamos en hacer una serie de 18 programas sobre Nyiregyházi. Así nació el programa Ervin Nyiregyházi, el pianista oculto, que se emitía los martes (creo recordar) de 13 a 14 horas. Vaya por delante desde aquí nuestro agradecimiento a Fernando Palacios, quien decidió arriesgarse a programar una serie sobre un perfecto desconocido.

Juzguen ustedes: presentamos un proyecto sobre un pianista desconocido, que había conocido el éxito y el fracaso más espantoso, aportamos grabaciones nunca antes escuchadas en la radio en España (y nos atrevemos a decir que en el mundo tampoco), e hicimos grabaciones originales de obras de Nyiregyházi en los estudios de la Radio una vez que el proyecto fue aprobado.

Desde luego, ahí están todos los elementos necesarios para que una radio pública se embarque en esa aventura. Desafortunadamente, Palacios fue sustituido en febrero de 2010 por Ana Vega Toscano, quien ha transformado Radio Clásica una emisora de fórmula, aburrida y sin apenas colaboradores, a diferencia de lo que hizo Palacios en su momento, y fue muy criticado por ello, pero en fin, siempre hay quien no está de acuerdo. Desde que Vega Toscano está en la dirección de la radio, nos han cerrado las puertas, no han querido ni siquiera recibirnos para estudiar los distintos proyectos que teníamos y que, sinceramente, pensamos que reúnen condiciones al menos tan atractivas como aquel programa que se emitió entre septiembre y diciembre de 2009. Siempre nos remiten al filtro de turno que se limita a meter en un cajón todo lo que presentamos, así que hemos desistido de seguir intentándolo, al menos mientras no cambie la dirección de Radio Clásica.

En fin, ciertamente añoramos la actividad radiofónica. Preparar los guiones, entrar a grabar, modificar en el último instante algunas cosas, convivir con otros profesionales que siempre hemos admirado desde la infancia, como José Luis Pérez de Arteaga, Arturo Reverter o Sergio Pagán, grabar al piano durante una mañana entera piezas que van a sonar en el programa, comparar las versiones grabadas, decidirnos por la más adecuada… Nos encantaba hacerlo. Y no digamos las sesiones de grabación de las obras de Nyiregyházi, que han sido estrenos mundiales en Radio Clásica. Ojalá soplen otros vientos no tardando mucho y nos permitan al menos exponer los proyectos que teníamos y tenemos en mente.

Desafortunadamente, hemos sufrido un problema con el disco duro de un ordenador que hace que momentáneamente no dispongamos de todos los programas (los podcasts han sido ya borrados de la web de RTVE) pero en cuanto consigamos resolver ese problema, colgaremos aquí la serie completa para que todos nuestros seguidores puedan descargársela y escucharla cuando quieran.

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