Nuevo dominio para la AWSG

Con el nuevo año, y una vez pasado 2013, la AWSG estrena nuevo dominio: www.richardwagner.es aunque durante un tiempo nuestro dominio actual, http://richardwagner2013.net seguirá activo. Con ello queremos reafirmar nuestra voluntad de continuar con nuestra actividad artística por plazo indefinido. También anunciamos que en pocas semanas publicaremos las nuevas actividades que estamos preparando para los próximos meses, que esperamos no defrauden a nuestros seguidores.

Y por supuesto, desde la AWSG les deseamos a todos un feliz año 2014. Que Wotan nos ilumine con su sapiencia.

Despedida del bicentenario de Richard Wagner

«Eran jóvenes, no querían morir y les disgustaba alejarse del encanto de los días hermosos, como dijo tranquila Sophie el día de la ejecución, pero sabían que la vida no es el valor supremo y que resulta agradable y placentera cuando se pone al servicio de algo que es más que ella y que la ilumina y calienta como un sol. Por eso marcharon serenos al encuentro con la muerte, sin miedo, sabiendo perfectamente que, en palabras de San Juan, el príncipe de este mundo es juzgado».

Así describe Claudio Magris, en su extraordinario libro «El Danubio», el final del grupo estudiantil de resistencia contra los nazis «La Rosa Blanca», cuyos miembros fueron asesinados de la manera más vil y deleznable por los nazis. A ellos va dedicado el acto que el próximo 28 de diciembre en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial celebraremos a modo de despedida de este año 2013, en el que hemos conmemorado el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. Como resumen, podremos escuchar fragmentos de diversas óperas del autor alemán como Lohengrin, El Oro del Rin, El Ocaso de los Dioses, Tristán e Isolda o Parsifal.

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Nuestra asociación cierra así un año de celebraciones con el hilo conductor del bicentenario del nacimiento de Richard Wagner. Lo cierto es que ha sido un año intenso, lleno de actos celebrados principalmente en San Lorenzo de El Escorial y en la escuela de Ingenieros Navales de Madrid. Pero no han sido los únicos lugares. Y no hubieran faltado lugares diferentes si algunas entidades no hubieran faltado a la palabra dada, y a su propia esencia supuestamente wagneriana. No es lugar éste para ajustar cuentas, ni lo pretendemos, pero invitamos a todos nuestros lectores a comparar lo que han hecho algunas asociaciones wagnerianas y lo que hemos hecho aquí. Con medios más que modestos (básicamente somos dos quienes hemos hecho todo), y a menudo sin patrocinador, hemos superado los veinte conciertos este año. Pero bueno, ese es otro tema.

En este concierto les presentamos una versión nueva realizada por Ángel Recas del preludio de Tristán e Isolda para piano solo. Un buen broche para un buen año musical. Para abrir boca les mostramos parte del trabajo realizado en partitura, aún reciente, aún incluso en formato artesanal:

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Les esperamos a todos en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial este próximo sábado 28 de diciembre de 2013 a las 12 de la mañana.

Celebramos el bicentenario del nacimiento de Charles-Valentin Alkan

Charles-Valentin Alkan nació en París un 30 de noviembre de 1813. Su apellido original era Morhange, que utilizó durante los primeros años de su vida; sin embargo, él y sus hermanos decidieron adoptar como apellido el nombre propio de su padre, Alkan Morhange. Familia judía, de observancia religiosa, lectora de las sagradas escrituras, los Morhange/Alkan mostraron pronto talento para la música, pero fue uno de ellos, Charles-Valentin, quien destacaría sobre los demás. Logró entrar en el estricto conservatorio de París, donde pronto deslumbraría por su manera de tocar. Alkan, sin embargo, era un hombre reservado que fue abandonando los escenarios y los salones parisinos que para él eran símbolo de frivolidad y que encontraba carentes de interés. Igualmente, el golpe que supuso para él su no elección como nuevo director del conservatorio de París, puesto vacante dejado por Pierre Zimmermann y adjudicado a Antoine Marmontel, católico, apostólico y romano (y, a decir de algunos autores, mediocre pianista y pedagogo), en lugar de ese hebreo oscuro y huraño, le hizo refugiarse aún más en la intimidad de su hogar, donde daba clases a numerosos alumnos, especialmente a partir de 1849, dado que acogió a muchos de los alumnos de su colega y difunto amigo polaco, Fryderik Chopin. Admirado por Liszt, el propio Chopin, Hans von Bülow o Ferruccio Busoni, y detestado por Robert Schumann, su rastro quedó prácticamente sepultado a partir de 1888, cuando, según se cuenta, un ya viejo Charles-Valentin Alkan trataba de coger en su biblioteca el Talmud, provocando que una estantería mal anclada se le viniera encima y le aplastara, causándole la muerte y esparciendo una injustísima cortina de olvido sobre su obra que, gracias a pianistas como Raymond Lewenthal, Ronald Smith, John Ogdon, Ervin Nyiregyházi o Marc-André Hamelin, va siendo rasgada, arrojando luz sobre la extraordinaria obra de un autor fascinante.

Tendremos ocasión de escuchar un concierto con obras variadas como el Aleluya op. 25, la Marcha fúnebre op. 26, una selección de su obra Les mois (Los meses) que supondrá estreno en España (no nos consta ninguna otra interpretación de esta obra en nuestro país), el estreno cósmico de la versión para piano solo de L’Enfer, original para violín y piano, y el cuarto movimiento de su Gran Sonata para piano Les quatre âges, op. 33. Cubrimos así un amplio ámbito temporal de la vida de Alkan, con algunas de sus principales obras, de entre las cuales destaca sin duda el mencionado cuarto movimiento de la Gran Sonata, titulado 50 ans. Prométhée enchaîné, que lleva la indicación de tiempo Extrêmement lent. Esta sonata durmió en un cajón durante más de cien años, hasta que Ronald Smith consiguió estrenarla, y hoy en día sigue siendo poco interpretada, dado que su segundo movimiento, verdadero corazón de la obra, incluye unas dificultades técnicas tan tremendas que muy pocos pianistas se atreven con ella. Y dado que se trata por desgracia de un autor de por sí poco conocido entre los pianistas, el círculo de aquellos que pueden plantearse si estudiar o no su Gran Sonata se reduce todavía más. Disfruten del concierto y les animamos a descubrir más cosas sobre Charles-Valentin Alkan y, por supuesto, sobre su música.

Nuevos ciclos

Por fin, tras el parón estival, la AWSG retoma la actividad. La temporada pasada hicimos un ciclo de conferencias-concierto dedicado íntegramente a Richard Wagner, dada la efeméride que se celebra este año. Continuamos en verano con nuestro festival antibayreuth, compuesto por tres conciertos que lograron una gran afluencia de público, lo que demuestra el acierto del formato tan novedoso que presentamos al público.

En esta ocasión, seguimos aprovechando el bicentenario de Wagner, pero no olvidamos que 2013 también fue el año en que nacieron otros dos grandes músicos: Giuseppe Verdi y Charles-Valentin Alkan. Esa es la razón de que en este trimestre que cierra el año podremos asistir a tres eventos musicales dedicados a cada uno de estos autores.

Así, empezaremos el próximo sábado 19 de octubre con un acto que nos servirá para presentar una versión completamente nueva de una de las obras capitales de la producción verdiana: el Requiem. Decimos nueva porque se trata de una versión para piano solo que no es de un único autor, sino que se trata de una refundición de las versiones de Michele Saladino y August Bazille, con el toque personalísimo e inconfundible de Ángel Recas.

Continuaremos el 30 de noviembre, fecha del nacimiento de Charles-Valentin Alkan, para conmemorar la obra de este extraño personaje, autor de algunas de las obras más geniales del repertorio pianístico.

Concluiremos el trimestre el día 28 de diciembre, con un concierto dedicado, cómo no, a Richard Wagner, el inspirador de nuestra asociación. Daremos detalles de cada concierto en próximas fechas.

El acto del 19 de octubre tendrá lugar en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial a las 12:30 h. el próximo sábado 19 de octubre. Esperamos verles allí.

Festival wagneriano de verano en San Lorenzo de El Escorial: el Festival Antibayreuth

En la ya finalizada temporada 2012-2013 los fundadores de la Asociación Wagneriana de la Sierra de Guadarrama (AWSG), hemos llevado a cabo un ciclo de conferencias-concierto en San Lorenzo de El Escorial que, nos atrevemos a decir, ha sido prácticamente el único dedicado a conmemorar el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner.

En efecto, hemos constatado un vacío inexplicable (exceptúense los grandes gestos a la nada de ciertas instituciones cual “brindis al sol” en los cuales hablando de Wagner o tratando su natural wagneridad no se escuchaba ni una sola nota del maestro de Leipzig, actos comprensibles para rellenar unas líneas curriculares en la excelencia universitaria tan característica de por aquí) en la programación de los distintos teatros y salas de concierto en relación con esta efeméride, y lo que es peor, las autoproclamadas asociaciones wagnerianas no han hecho nada, o prácticamente nada, salvo tal vez alguna organizar un viaje a ver la Tetralogía que se representaba en plena Selva Negra, o conceder tal vez graciosamente unas becas políticamente correctas (por absurdas y previsibles) en inercial actitud wagneriana para acallar la conciencia de Wotan; tal vez alguna otra, como su jefazo absoluto pomposamente expuso antes de la efeméride (de manera constructivamente ejemplarizante, por cierto), realizar una reunión (al final de la efeméride) para ver qué han hecho mal otras asociaciones wagnerianas durante este tiempo de conmemoración wagneriana; o, tal vez alguna otra más, poner algún DVD de alguna ópera de Wagner en actitud inercial tremendamente creativa y audaz. La política (a diferencia del interés musical) es lo que caracteriza a toda asociación wagneriana que se precie, y al mismo tiempo esta misma idea (la política, ellos lo llaman “insalvables diferencias estéticas”) es lo que las divide. De esta manera, nos consterna decir que sólo la AWSG (que no se precia de nada) ha apostado por un modelo de ciclo combinado con conferencias y apoyo de imágenes para ilustrar cada acto musical, y por lo tanto, podemos decir que sus miembros hemos sido los únicos que hemos hecho música en directo y que hemos tratado de innovar con respecto al ya manido formato de conciertito, vinito, conversación banal sobre las wagnerianísimas escenografías (hablar de intérpretes y no de músicos es un profundo error, decía Schumann), sobre el tiempo (a poder ser en Bayreuth) o el último partido de fúmbol y eaaa…a casa.

La magnifica oportunidad que produce cada año a finales de julio el Festival de Bayreuth, aglutinando acólitos convencidos, arrebatados seguidores wagnerianos, tipos con smoking y señoras con collares (que como diría Groucho Marx, no sabemos qué hacen ahí pero ahí están), wagnerianos más wagnerianos que Wagner (aunque no sepan leer una nota musical, ni falta que les hace en su wagnérica y wagnerísima vida), presidentes o presidentas wagnerianas de gloriosas asociaciones wagnerianas provinciales del orbe cósmico provincial… pero muy muy wagnerianas, gente de relleno social, gente social de relleno, especialistas musicales de esos que son muy musicales por ser tan especialistas (esos que jamás sabrían reconocer que el “acorde de Tristán” procede de Chopin vía Liszt y, aun pudiendo saberlo, tampoco lo reconocerían por su confesable ceguera wagneriana), en definitiva multitud de Zombis que en elitisto (sí, de Eli y Tisto) banquete caníbal se reúnen en su holocáustico y político devenir con la supuesta excusa de su latente wagneridad imperecedera y zómbicoincorruptible… dentro de los parámetros que la podredumbre mental manifiesta de un ente zómbico (y bajneriano –o, a la manera chusquísimamente chabacana, guajneriano-) permite.

Por ello, les presentamos una idea tal vez revolucionaria, tal vez perogrullesca, tal vez, por qué no, absurda: la reproducción del Festival Bayreuth en un lugar wagnerizante: la Sierra de Guadarrama, para conmemorar cual quijotes serranos el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner, haciéndolo coincidir, en la medida de lo posible, no sólo en obra (la Tetralogía) sino en día de fecha y hora en acción heroica wagneriana donde las haya. Consideramos así que merece la pena que el público que abarrota las calles de San Lorenzo de El Escorial en verano tenga la oportunidad de conmemorar con nosotros, en paralelo, en comunión wagneriana y como contrapunto al Festival de Bayreuth, el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner con nuestro formato habitual, en el que venimos trabajando desde hace ya años: la conferencia-concierto.

No es en absoluto habitual encontrarnos con actos similares en este país, pues tan sólo algunos teatros hacen conferencias previas a los conciertos u óperas que programan durante la temporada, y la mayoría de las veces se queda en eso, en una conferencia en la que en el mejor de los casos se interpretan algunos ejemplos al piano o bien simplemente se ponen fragmentos de un CD para ilustrar lo explicado. En ambos casos se trata de un formato, a nuestro juicio, incompleto.

En efecto, se olvida cómo Wagner hacía interpretar en privado, con un Tausig, un Klindworth, un Joseph Rubinstein o cualquier otra víctima propiciatoria al piano en la Villa Wahnfried, sus obras antes de estrenarlas e incluso de orquestarlas, se ignora cómo Liszt difundía las sinfonías de Beethoven por recónditos poblachos miserables con la simple ayuda de un piano a menudo desvencijado, se desprecia cómo Busoni o Reger transcribían las grandes obras de órgano de Bach al piano para aprovechamiento de los pianistas, se desconoce cómo el propio Bach practicaba el arte de la transcripción (y si no que se lo digan, entre otros, a Vivaldi o a Marcello), más aún resulta desconcertante el desconocimiento de las maneras de Wagner por parte de las asociaciones wagnerianas (que dicen ser sus sucesores creativos y seguir sus postulados) hasta el punto que simplemente se convierten en “especialistas” de acumulación masiva de discos y de versiones.

En el formato que relatamos más arriba no se olvida, por tanto, que todas las obras, en el caso que nos ocupa, de Wagner, que se interpretan en orquesta, se pueden interpretar al piano, bien porque ya existen, bien porque se pueden hacer o por lo más espeluznante que resulta constatar (por parte de un wagneriano convencido que regente o pertenezca a una gloriosa asociación wagneriana o no) que nacieron en este instrumento. La imaginación al poder. Basta de actos incompletos. Si Wagner propugnaba la Gesamtkunstwerk, el acercamiento a su obra ha de ser a través de la Gesamtkunstlernen, por así decirlo. No basta con leer una sinopsis o un libreto. Para poder comprender y disfrutar en toda su dimensión cualquier obra musical (no únicamente wagneriana, por tanto), es necesario un acercamiento más profundo y completo, y por ello proponemos la celebración de un ciclo de conferencias-concierto en el cual se explicará la obra con detalle y ésta se interpretará posteriormente al piano. Preferiríamos hacerlo de manera íntegra, pero en un ciclo de verano ello no es posible debido a las proporciones gigantescas de las obras wagnerianas, y por lo tanto se recurre a versiones sincréticas, que recogen lo esencial de cada obra.

En todos los casos, y más aún en un concierto que recoge en abstracto al piano una obra escénica con canto, ayuda y facilita la proyección de imágenes y textos que ilustran, arropan la música, ofreciendo un espectáculo más redondo en el que no se pierda de vista que se ha de seguir un argumento a cuyo servicio está la música. Hemos de añadir que la selección de las imágenes y de los textos es otro capítulo aparte de nuestro trabajo, pues dicha selección la realizamos nosotros mismos, dado que nos lo tomamos muy en serio y tratamos de cuidar todos los detalles al máximo.

Actos como los que proponemos en este festival son más atrevidos, más original, pero también más exigente para todos, para el público y para los músicos, pues la preparación que ello conlleva desde un punto de vista documental, técnico y comunicativo es mayor, si cabe, que la de un concierto convencional. Pero los frutos son sin duda más jugosos y placenteros que los de un simple concierto en el que alguien ha escrito unas notas al programa a menudo poco inspiradas y motivadas y que la mayor parte de las veces acaban en alguna papelera, cuando no abandonados, ensuciando los suelos de nuestras calles.

Les presentamos, pues, tres conciertos (no es posible hacer más por razones de agenda) a celebrar durante este verano, concentrados en una semana, que coincide con el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner y cuyos detalles se pueden consultar en el cartel que adjuntamos aquí:

Cartel Festival Wagner verano SLE 4

Confiamos en que sea de su interés, habida cuenta de que se trata de una forma de hacer las cosas que nos acerca a las formas originales en que Wagner trabajaba sus obras, con un piano y una serie de acólitos enviados en parte, cómo no, por Franz Liszt. Así pues, a menudo la primera vez que sonaban las notas de las obras de Wagner era así, al piano, antes de su estreno en teatro, en la intimidad de una sala oscura sin público, con Wagner narrando el argumento y los distintos pasajes mientras un Tausig o un Klindworth de turno tocaban la partitura al piano. Seamos, pues, Urtext, alcancemos el Nirvana, toquemos Wagner al piano, seamos como Ludwig II, ese rey loco, el verdadero iluminado del Ganímedes wagneriano sideral.