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AWSG

~ Blog de la Asociación Wagneriana de la Sierra de Guadarrama. Inscrita en el registro de la Comunidad de Madrid con el nº 34.578

AWSG

Archivos de autor: wagnerianus

Presentamos el programa del Festival Antibayreuth 2014

26 jueves Jun 2014

Posted by wagnerianus in AWSG informa

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Después de varias semanas de reflexión y preparación, podemos presentar a todos nuestros seguidores las fechas y el contenido del Festival Antibayreuth 2014. Desafortunadamente, no podemos mantener las fechas que anunciamos en su momento en el tríptico que aún se puede descargar en la pestaña Programa 2013-2014 y que coincidían con el propio Festival de Bayreuth. No obstante, tendremos ocasión de disfrutar de cinco magníficos espectáculos en versión para piano solo, con su correspondiente conferencia previa y el apoyo de imágenes y textos para su perfecta comprensión.

Así, finalmente las fechas y las obras que sonarán son las siguientes, tras la modificación que nos hemos visto obligados a realizar:

  • 23 de julio: El oro del Rin
  • 24 de julio: Lohengrin
  • 28 de julio: Requiem alemán, de Johannes Brahms
  • 6 de agosto: Requiem, de Gabriel Fauré
  • 9 de agosto: El ocaso de los dioses

Insertamos a continuación el cartel de nuestro Festival (el programa final está sujeto a modificaciones, entiéndase que este cartel se publica con fecha 26 de junio de 2014):

Cartel Antibayreuth 2014

Todas las sesiones empezarán a las 18:00 h., excepto el sábado 9, que será a las 12:00 h. ¡Esperamos verles a todos!

La AWSG aplaza al otoño los conciertos previstos para los días 24 de mayo, 21 de junio y 12 de julio

05 lunes May 2014

Posted by wagnerianus in AWSG informa

≈ 1 comentario

Debido a problemas de agenda y de programación, la AWSG se ha visto obligada a aplazar las conferencias-concierto que iban a tener lugar los días 24 de mayo, 21 de junio y 12 de julio. Dichas fechas, no obstante, se integran a partir de ahora en el ciclo Liszt que el Sr. Ángel Recas realiza en solitario, de modo que nuestros seguidores pueden continuar asistiendo a espectáculos musicales como siempre de calidad. Esperamos, en todo caso, volver este mismo verano con la segunda edición del Festival Antibayreuth, cuyas fechas provisionales figuran en nuestro tríptico de verano, así como recuperar durante elpróximo otoño las conferencias-concierto que no se ofrecerán en las fechas inicialmente previstas. Cuando conozcamos las fechas definitivas lo comunicaremos en nuestra web y en las redes sociales en las que estamos presentes. Esperamos que nuestros seguidores sepan disculparnos. La página web, en todo caso, permanecerá activa. Gracias.

Avance de la entrevista (un tanto avernática) con el Sr. Ángel Recas

29 martes Abr 2014

Posted by wagnerianus in Entrevistas

≈ 2 comentarios

Por Fritz ÖLGEBÄCK Jr

Lo prometido es deuda, y por ello publicamos hoy un adelanto de la entrevista con Ángel Recas, el autor de la Fantasía paráfrasis sobre temas del Doktor Faustus de Busoni y de la Sinfonía Fausto de Liszt. La conversación ha sido larga y provechosa, pues ya saben, el Sr. Recas es un conversador excepcional que hace que se sepa cuándo empieza la charla, pero no cuándo acaba. De hecho, tenemos tanto material acumulado que publicamos un extracto de la conversación. Pianista y compositor, el Sr. Recas tiene un catálogo de transcripciones de estilos diversos, a menudo dispares, tanto pianísticas como organísticas (para órgano romántico) casi tan numeroso como el de Franz Liszt. Género que cultiva con pasión y compulsión, la transcripción es un casi un modus vivendi para nuestro entrevistado. Con esta obra crea un género mixto, pues mezcla obra original, no basada en temas ajenos, con fragmentos transcritos de obras de Busoni y Liszt, logrando una extraña amalgama que presagia una futura obra magna, al menos por sus posibles dimensiones.

Pregunta. ¿A qué ha venido esta extraña criatura suya? ¿Por qué decidió componer este engendro?

Respuesta. La verdad es que no lo tengo muy claro, qué quiere que le diga. Oiga, pero, ¿es obligatoria esta entrevista? Podríamos mejor jugar al billar. Pero bueno, ya que insiste, podría decirse que desde que en el siglo XV empezara a forjarse el mito de Fausto, podemos decir que cada época ha contado con su interpretación, con su visión, del mito. Pensemos, entre otros, en el Fausto posiblemente ingenuo de Marlowe, en el más oscuro y pretencioso de Goethe o Lenau, o en la impresionante e increíblemente aburrida (digámoslo abiertamente, un coñazo, vaya) meditación sobre el arte que constituye el Doktor Faustus de Thomas Mann, que presenta a un Fausto más frío y calculador. No es que  se pretenda la comparación con esos autores, pero es evidente que todos ellos son de épocas distintas y por lo tanto las características del personaje inevitablemente varían. Por ello este Fausto tiene también sus propias peculiaridades.

Por otra parte, componer, como usted dice, no es algo que uno decida hacer. Es algo que se manifiesta, ya sean las tres de la tarde, las tres de la madrugada o la hora del té con pastas y una nube de leche (y lo digo yo especialmente, que soy alérgico a la lactosa), es una necesidad irrefrenable. Lo explicaba muy bien Ivo Pogorelich: “yo no siento la necesidad de componer, en el momento en que tenga esa necesidad, lo haré”.

P. ¿Quiere decir usted que no toma nunca leche?

R. Efectivamente, ¿no le parece inconcebible?

P. Pero de verdad, ¿no ha degustado usted un capuchino caliente un invierno cualquiera en Benidorm?

R. Si seguimos por donde estamos, se acabó lo que se daba. Porque sepa usted que está sacando todos mis traumas infantiles: la leche, Benidorm, felicidad forzada de verano, el marisco… sólo me faltan ya los payasos.

P. Ah sí, tengo entendido que es usted especialmente agresivo con los payasos.

R. Pues sí, patada en los huevos directamente, a lo Woody Allen, patada y no me paro.

P. Bueno bueno, espero que no me golpee a mí. Volviendo al tema ¿cómo demonios es su Fausto?

R. Pues eso, se trata de eso, una criatura enfermiza, diabólica, propia de nuestro tiempo. Un ser vacío, pretencioso, grandilocuente. Un reflejo por lo tanto de nuestra época y de todas las características que le son propias.

P. ¿Ve nuestra época como vacía?

R. Sin duda, vivimos en una de las épocas más vacías de la Historia. Prácticamente nada importa, nada trae consecuencias, todo es ruido y apariencia. La mentira se ha instaurado como medio habitual de comunicación, lo que hace que pocos comprendan que una mentira hace daño y que no se castigue al mentiroso. Fíjese por ejemplo en nuestros políticos. Prometen el oro y el moro, pero a la hora de la verdad sólo cumplen una mínima parte de su programa, y los electores, en lugar de castigar, a menudo premian al mentiroso o al presunto corrupto. Si además de eso fueran eficaces la cosa tendría cierto pase, pero es que ni eso…

P. ¿Y cómo plasma usted en música esa visión suya del mito fáustico?

R. Para reflejar el ruido, el estruendo más bien y el caos de nuestro tiempo, nada mejor que una introducción larga y pretenciosa precedida por el famoso tema de doce notas, es decir, dodecafónico (digno de un Adrian Leverkühn,) que constituye la primera serie dodecafónica consciente de la Historia y con el que Liszt comienza su Sinfonía Fausto. Presento a Fausto a partir del tema que lo representa, y lo acompaño con multitud de acordes enormes, indefinidos tonalmente en ocasiones, tratando de transmitir una falsa sensación de trascendentalidad, porque mi Fausto es en realidad un ser vacío cuyos padecimientos están absolutamente injustificados. Para transmitir esa sensación creo que ayudan los tempi no excesivamente rápidos, a veces soporíficamente busonianos, pues la grandilocuencia, la solemnidad, exige de ritmos forzada e injustificadamente lentos, como el morar a cámara lenta de los peces en el espacio cuando no hay agua y haciendo, para mayor inri, glu glu.

P. ¿No cree que su obra es redundante con las de Busoni o Liszt? De hecho usted utiliza temas de esos autores.

R. Naturalmente que enlazo con partes de esos autores. Hoy en día puede que nos sorprenda, pero utilizar temas de otros ha sido siempre, desde que el mundo es mundo, una práctica natural de la que nadie se ha escandalizado. Es más, es una señal inequívoca de elegancia británica digna de todo un agente 007, elegir temas de otros a modo de homenaje, porque ¿quién soy yo más si no son los demás otros? Franciscanamente, como diría Rimbaud perdido en el desierto, en verdad no los elijo, me eligen, pues todos somos una manifestación nanoparticular del cosmos plural… (oooooohm). ¿Pero es que acaso no conoce usted el Tratado de la unidad de Ibn Arabi?

P. Conozco que existe, pero sólo eso, yo es que soy más de Ibn Hazm de Córdoba y El collar de la paloma. De hecho el mundo se divide entre quienes han leído El collar de la paloma y los que no.

R. Pues por ahí empecemos. Exijamos ahora mismo al gobierno de la nación una plaza sí o sí con estatua incluida dedicada a Ibn Arabi en el centro de Murcia, y es más, cambiemos el nombre de Murcia por Ibn Arabi-Murcia. Sólo así empezaremos a tener un poco de orden.

P. Oiga, ¿y lo de que su obra es redundante respecto de las de Liszt y Busoni?

R. Paparruchas, sí lo creo, aunque a veces no, pues como decía antes, cada época refleja a su manera su Fausto, y desde luego el de Liszt y el de Busoni son distintos. El Fausto de la Sinfonía Fausto de Liszt es un Fausto más próximo al de Goethe, y en esa obra uno de los ejes que mueven la trama es la sensualidad y el ansia por el conocimiento; es lo que le lleva a ponerse en manos de Mefistófeles. El Doktor Faustus de Busoni, sin embargo, empieza ya directamente con tres estudiantes de Cracovia que llevan un libro de magia negra a Fausto, que es rector magnífico (y de alguna manera una excelencia llena de créditos de excelencia, que dirían ahora en las universidades que predican la excelencia). De alguna manera, Busoni sitúa ya en el lado oscuro al personaje, y lo hace de entrada. En el de Goethe, y también en el de Liszt, Fausto es el ser humano favorito de Dios. Busoni, por lo tanto, crea un personaje de entrada maléfico y atormentado, y así lo refleja su música, que a ratos es muy desigual e incluso francamente aburrida. Le invito a que lo compruebe, escuche el Doktor Faustus de Busoni en su integridad.

P. ¿No pretenderá que Busoni escribiera una chirigota, verdad?

R. (risas) Por supuesto que no, aunque hubiera tenido su gracia, sobre todo porque Busoni era un personaje de origen humilde, con una educación limitada, con un padre que traficaba con su talento en un país de alemanes trascendentes, convirtiéndole él a su vez en un alemán trascendente destinado en un país nórdico indeterminado (Finlandia) acuciando su intelectualidad más aún a la manera de un personaje en blanco y negro de una película de Ingmar Bergman de los años 70, del Bergman más deprimente, es decir, la trascendentalidad más pura del homo europeus nordicus suecus más trascendente. ¡Con lo graticicante que resulta una tarde con palomitas de colores viendo Vente a Alemania, Pepe, una tarde de domingo! Si es que en verdad se han perdido los valores, la franciscanidad elegante de servicio al prójimo y no al ombligo e intelecto propios…

Lo que pasa es que Busoni es un autor que carece del sentido del humor que tenía Liszt, y por eso a menudo se toma las cosas demasiado en serio. Y por eso su Fausto nunca puede dar la respuesta que da el de Goethe/Liszt ante las trampas a menudo juguetonas, cuasi mozartianas, que le tiende Mefistófeles.

P. Si el Fausto de Goethe es un estudioso en busca del conocimiento y el de Busoni es un sabio que quiere conocer la magia negra (en realidad parece un estadio posterior, no tanto incompatible con lo anterior), aunque al carecer de sentido del humor posiblemente pierde interés como personaje y empatía con el espectador (no olvidemos que el Doktor Faustus de Busoni es una ópera), ¿qué rasgo diferenciador tiene su Fausto?

R. Yo diría que sin duda tiene un rasgo que de entrada le separa de los ejemplos anteriores. Es un Fausto que refleja, como ya le he explicado, nuestra época, y por tanto, no busca tanto el conocimiento como el reconocimiento, sufre de una forma injustificada porque es un ser privilegiado y sin embargo no es consciente de su fortuna. Se cree, un poco al estilo de Onegin, que está de vuelta de todo, y realmente es un niñato caprichoso, un mequetrefe cualquiera. En el fondo, es el Fausto que más fácilmente cae en manos de Mefistófeles, pues no tiene elementos de juicio y queda deslumbrado por el oropel. Exactamente sucede eso mismo en nuestra sociedad; muchas personas han quedado zombificadas por la telebasura y la mala calidad de la educación (algo en lo que tienen que ver también los padres), y por eso tienen tanto tirón programas de esos en que si aguantas unos días en una isla te pagan un pastón, eso sí, a cambio de que te vean hasta cuando vas al baño, o por eso ha tenido y tiene tanto predicamento la cultura del pelotazo.

P. Parece en el fondo elevar ese tipo de personajes a la categoría del mito, y nada menos que al mito de Fausto, ¿no le parece?

R. Sí, pero es que ese es el tiempo que vivimos. Es lamentable pero es así, y hay que decirlo de una manera clara y distinta.

P. Cuando ha mencionado la educación, ¿se refiere a la educación en los colegios o en las universidades?

R. A ambas. Se nos llena la boca con palabras vacías, “excelencia”, “prestigio”, cosas así, pero si nos fijamos en las universidades, es todo mentira, los profesores (no todos, por supuesto, pero muchos de ellos) sólo quieren añadir una línea a su currículo a base de publicar artículos a menudo carentes de todo interés, y no digamos ya de utilidad para la sociedad y el conocimiento, y desprecian lo que da fundamento a su actividad, que es la docencia. En cuanto a los colegios, no hay más que ver la cantidad de reformas educativas que llevamos, cómo los poderes públicos han ido destruyendo cualquier germen de sistema educativo digno de tal nombre; fíjese, en la última reforma, la música deja de ser obligatoria en primaria. ¿En qué cabeza cabe algo así? Precisamente en primaria, cuando la música quizá tiene mayor importancia, cuando el oído se forma, cuando se adquiere la coordinación motora, cuando se puede empezar a apreciar el legado artístico que poseemos en occidente, justo entonces, cuando la conciencia crítica puede empezar a formarse, ¡zas! quitamos de golpe y porrazo la música. Esto en países más serios, como Hungría o Ucrania, provocaría una revolución y al ministro le costaría la cabeza, en sentido literal. Aun así, hay más verdad en los colegios que en las universidades, donde todo es politiqueo y servilismo para lograr un chiringuito de funcionario y que no te puedan echar nunca aunque no tengas alumnos, no seas un buen profesor ni tampoco publiques nada que merezca la pena.

P. Describe usted un panorama desolador en nuestra sociedad. ¿Piensa usted en algún tipo de remedio para estos males que nos aquejan?

R. Siempre hay soluciones para todo. Hace poco he estado releyendo el Manual para cazar vampiros marca Acme, editado en 1883 por el Dr. Avernaticus Ambrosius, de la Universidad de Königsberg, y verdaderamente propone remedios perfectamente extrapolables a nuestro tiempo. Pero invito a nuestros lectores a que los descubran por sí mismos.

P. Bien, Sr. Recas, llegamos al final de la entrevista. En el estreno de la obra pudimos leer en el programa de mano que se presentaba la primera versión. ¿Podemos esperar sucesivas versiones?

R. El tiempo lo dirá, pues la verdad es que soy un poco caótico y no siempre prosigo con estas cosas con la meticulosidad de un Flickenstein o un Landwirt. No obstante, casi puedo asegurar que sí, que habrá versiones posteriores, más grandiosas, largas y vacías.

P. ¿Un Fausto multiplicado?

R. Podría decirse así, sí.

P. ¿Cómo cree que responderá el público? Amenaza usted con versiones más largas. Teniendo en cuenta que la primera versión duró una hora, ¿qué pretende hacer?

R. Recuerde a Sorabji y su Opus clavicembalisticum. Cinco horas nada menos, sin apenas interrupción, sólo un instante para tomar un whisky de un solo trago y seguir. Este Fausto tiene posibilidades de alcanzar una duración no sé si de cinco horas, pero tiene aún recorrido. Aunque dado lo vacío de nuestro tiempo, más que un whisky, en el descanso se ofrecerá un trago de calimocho en vaso de plástico al respetable, en homenaje al modus vivendi de Ervin Nyiregyházi. Y sin hielo, faltaba más, a ver qué se han creído. Y en cuanto a si el público responderá bien o mal, sencillamente no es una variable que me preocupe. De hecho prefiero abucheos e indignación que la indiferencia, que es lo que produce este embotamiento social en el que vivimos.

Ad avernum…Doktor Faustus, ¿supongo?

17 lunes Mar 2014

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Ad avernum… Doktor Faustus, ¿Supongo?

El pasado 22 de febrero pudimos asistir al estreno absoluto de las Paralipomènes au “Doktor Faustus”, Fantaisie-paraphrase sur motifs du Doktor Faustus de Ferruccio Busoni et de la Sympnhonie Faust de Franz Liszt. Première version (2014). Obra en tres partes, la primera siendo enteramente obra original de Ángel Recas, nos presenta al protagonista, Fausto, concebido como personaje grandilocuente, pomposo, ambicioso… vamos, un ser vacío y superficial que sin embargo fascina por su apariencia engañosa. El resto de la historia es bien conocido, por lo que no es necesario abundar en la historia y el argumento de Fausto.

En la segunda parte de la obra, ésta vira hacia una síntesis del Doktor Faustus de Busoni. Obra un tanto monótona, no hace justicia del todo a la obra del autor italiano. En la tercera parte, la obra mejora sustancialmente, al adoptar temas de Liszt procedentes de su Sinfonía Fausto. Próximamente publicaremos una entrevista con el autor que nos permitirá conocer más detalles de esta obra singular donde las haya.

Comienza la integral de los Poemas Sinfónicos de Liszt

17 lunes Mar 2014

Posted by wagnerianus in AWSG informa, Disertaciones

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Franz Liszt

El pasado 1 de febrero, como siempre en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, tuvo lugar la primera conferencia-concierto de la continuación de la presente temporada 2013-2014 en la que, como hemos anunciado ya, el hilo conductor serán los Poemas Sinfónicos de Franz Liszt.

Tuvimos el gusto de comentar y escuchar el Poema Sinfónico Hamlet, el Poema Sinfónico nº 10, compuesto en 1858. Según Pierre-Antoine Huré y Claude Knepper, se trata de un Poema Sinfónico que conserva la forma de pirámide del original shakesperiano, en el sentido de que en su desarrollo se observa una progresión ascendente que posteriormente desciende. Así, los actos I y V presentan un nivel de acción casi nulo en tanto que exposición y desenlace, los actos II y IV son actos de transición, el pasaje al, o la salida del, acto III, corazón de la obra, nudo central en torno al cual todo gravita.

Pirámide Hamlet

La estructura de la pieza musical sigue, por lo tanto, este esquema, siendo cada parte más o menos equivalente en minutaje. Lo que está claro es que Liszt consigue una simbiosis extraordinaria entre música y texto, reflejando en el mundo sonoro la atmósfera de duda que rodea al personaje de Hamlet, así como la acción del drama.

En una carta de 18 de enero de 1856, Liszt escribe a su amiga Agnès Street-Klindworth acerca de Hamlet y a propósito de una representación que tuvo lugar en Weimar de la obra de Shakespeare, con el actor Bogumil Dawison (que hacía entonces con Shakespeare lo que los rusos con Polonia) lo siguiente: “Él crea mientras interpreta. Su concepción del papel de Hamlet es completamente nueva. No lo toma por un soñador ocioso que se derrumba bajo el peso de su tarea, como se le ha visto convencionalmente desde la teoría de Goethe (en Wilhelm Meister), sino por un príncipe inteligente y osado, con objetivos políticos elevados, que espera el momento propicio para vengarse y para alcanzar al mismo tiempo la meta de su ambición de ser coronado en el lugar de su tío. Obviamente, el último resultado no podía alcanzarse en las veinticuatro horas convencionales [Liszt creía que la acción de Hamlet se completaba en el plazo de un día] – y las expectativas que Shakespeare construyó para el papel de Hamlet, sus negociaciones y relaciones secretas con Inglaterra, que se denuncian claramente al final de la obra, en mi opinión justifican por completo la concepción de Dawison, con el debido respeto al Sr. Goethe y los estetas de la regla general. Al mismo tiempo, Dawison resuelve muy afirmativamente la cuestión de si Hamlet ama o no ama a Ofelia. Sí, Ofelia es amada; pero como todas las naturalezas excepcionales, Hamlet exige imperiosamente el vino del amor de ella y no se satisfará con suero. Él quiere ser comprendido por ella sin ceder a la necesidad de explicarse. Visto así, es Ofelia quien corresponde a la noción generalmente aceptada del personaje de Hamlet; es ella quien es aplastada por el peso de su papel a través de su incapacidad de amar a Hamlet como él necesita ser amado, y su locura no es más que el decrescendo de un sentimiento cuya vaporosidad no le permite permanecer en la esfera de Hamlet”.

Hamlet y Horacio en el cementerio (1839), de Eugène Delacroix (1798-1863)

Quizá no es lugar para entrar en disquisiciones al respecto, pero nosotros en realidad vemos a Hamlet como el malo, el príncipe que en efecto pasa por encima de cualquier cosa para lograr sus fines, acabando con la estabilidad lograda en el reino, que por otra parte se ve amenazado por una más que probable invasión noruega. Asimismo, Hamlet basa toda su acción de venganza partiendo de un hecho que realmente no se sabe si es cierto o no, ya que es un fantasma, entre brumas o ensoñaciones, un fantasma que dice ser el antiguo rey, quien comunica al príncipe que fue asesinado por su tío al verter éste veneno en su oído mientras el rey dormía. Tras multitud de intrigas, duelos, caída en la locura de un personaje inocente como Ofelia, resulta que tanto Hamlet como el rey resultan muertos, entrando plácidamente los enemigos del reino en el castillo de Elsinor, dado que por las disputas internas en la corte nadie se ha ocupado de frenar la invasión noruega… en fin, juzguen ustedes mismos si la actuación del príncipe Hamlet resulta a la postre beneficiosa para sus propios intereses. No obstante, ahí está la grandeza de la obra, que juega con la locura tanto real como fingida, trata de temas como el dolor, la ira, la traición, la venganza, la corrupción (todo ello muy de actualidad en nuestro querido suelo hispánico) o el incesto.

En segundo lugar pudimos escuchar el segundo movimiento de la Sinfonía Fausto de Liszt, el movimiento titulado Gretchen, pues es dedicado a la figura de Margarita. Figura femenina que representa la inocencia virginal, se encuentra tan obsesionada con Fausto que, al desojar la margarita, el característico “me quiere, no me quiere”, Liszt utiliza el recurso melódico tan sutil de ir introduciendo poco a poco el tema de Fausto, hasta hacerse casi predominante, tejiendo en todo caso un magnífico dueto de amor. Según otra interpretación cuyo autor no recuerdo ahora, en realidad este movimiento sigue siendo Fausto, es decir, Margarita sería una ensoñación, una creación del propio Fausto, que es incapaz de amar desinteresadamente y por lo tanto proyecta su sombra cada vez mayor sobre la figura femenina (¿un ansia de dominación, tal vez?).

Por último, tuvimos ocasión de escuchar la Procesión en la noche, siguiendo los episodios del Fausto de Lenau. Se trata de un episodio especialmente trágico en el que Fausto contempla la procesión fúnebre de Margarita, muerta por culpa (algo parecido a Ofelia con Hamlet) de Fausto, con el siniestro añadido de que Margarita es, a su vez, culpable de haber asesinado al hijo nacido de su relación con Fausto.

En fin, un programa algo tenebroso, a qué negarlo, pero de una gran calidad musical y que toca muchos temas perennes para el ser humano.

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